EEG, fNIRS y la Materialidad de los Espacios de Representación
EEG, fNIRS y la Materialidad de los Espacios de Representación
¿Cómo investigar científicamente los espacios de representación?
A lo largo de esta serie hemos desarrollado una propuesta simple y profunda:
El Cuerpo-Territorio construye continuamente espacios internos de representación.
Estos espacios organizan la percepción.
Organizan la atención.
Organizan la memoria.
Organizan la pertenencia.
Organizan el tiempo vivido.
Organizan las tecnologías.
Organizan la propia experiencia de existir.
Utilizamos el término Utupe para describir estas representaciones internas.
Cuando estas representaciones participan activamente en la experiencia emocional, utilizamos el término Pei Utupe.
Cuando manifiestan su brillo, su capacidad de atraer atención y reorganizar la experiencia, utilizamos el término Xapiri.
Estos conceptos ayudan a describir fenómenos vividos.
Entonces surge una pregunta inevitable:
¿Cómo investigar científicamente estos espacios?
El desafío de las ciencias de la experiencia
Ningún investigador observa directamente una memoria.
Ningún investigador observa directamente una emoción.
Ningún investigador observa directamente una creencia.
Ningún investigador observa directamente un pensamiento.
Lo que observamos son rastros.
Cambios fisiológicos.
Cambios conductuales.
Cambios metabólicos.
Cambios eléctricos.
Cambios motores.
La ciencia de la mente siempre ha trabajado mediante inferencias.
Los espacios de representación siguen la misma lógica.
El objetivo no consiste en observar el espacio directamente.
El objetivo consiste en observar cómo ese espacio reorganiza el Cuerpo-Territorio.
El espacio como hipótesis científica
En esta propuesta, los espacios de representación constituyen una hipótesis teórica.
Una hipótesis capaz de integrar múltiples dimensiones de la experiencia humana:
percepción;
atención;
memoria;
emoción;
lenguaje;
pertenencia;
tecnología;
conciencia.
El espacio no se define como una estructura anatómica específica.
Representa una organización dinámica del Cuerpo-Territorio.
Un árbol.
Una lengua.
Una persona.
Una teoría científica.
Un recuerdo de infancia.
Una identidad profesional.
Una comunidad.
Todos pueden ocupar espacios de representación.
Cada espacio moviliza configuraciones fisiológicas particulares.
Cada espacio reorganiza el Cuerpo-Territorio de manera singular.
El árbol del botánico y el árbol del anciano indígena
Imaginemos un árbol centenario.
Un botánico se aproxima a él.
Su espacio de representación moviliza:
taxonomía;
fisiología vegetal;
relaciones ecológicas;
crecimiento;
genética.
Un anciano indígena se aproxima al mismo árbol.
Su espacio de representación puede movilizar:
ancestralidad;
territorio;
memoria colectiva;
narrativas;
pertenencia;
espiritualidad.
El árbol físico permanece igual.
El Cuerpo-Territorio se reorganiza de formas diferentes.
La ciencia puede investigar esas diferencias.
El cerebro participa. El cuerpo participa. El territorio participa.
Una de las contribuciones centrales de esta propuesta consiste en ampliar la unidad de análisis más allá del cerebro aislado.
El cerebro participa.
El cuerpo participa.
El ambiente participa.
La cultura participa.
El territorio participa.
La experiencia emerge de la interacción entre todos estos elementos.
Esta visión se aproxima a las perspectivas contemporáneas de:
cognición corporizada;
cognición situada;
cognición distribuida;
neurociencia ecológica.
El Cuerpo-Territorio se convierte en la unidad mínima indivisible de análisis.
EEG: la dinámica temporal de los espacios
El EEG ofrece una ventana privilegiada para observar la dinámica temporal de los espacios de representación.
Cuando un espacio se activa:
la atención se reorganiza;
las memorias son reclutadas;
las expectativas se actualizan;
las decisiones comienzan a formarse.
Oscilaciones neuronales.
Potenciales relacionados con eventos (ERP).
Microestados.
Conectividad funcional.
Todos pueden revelar distintas formas de organización cerebral.
La pregunta científica deja de ser:
¿Qué área cerebral está activa?
Y pasa a ser:
¿Cómo se reorganizó el Cuerpo-Territorio frente a este espacio de representación?
Este cambio abre nuevas posibilidades experimentales.
fNIRS: el metabolismo de los espacios
Mientras el EEG observa principalmente la dinámica eléctrica, el fNIRS permite observar la actividad metabólica asociada a la experiencia.
Cuando un espacio es reclutado:
se movilizan recursos metabólicos;
se distribuyen demandas cognitivas;
se organizan estrategias de comportamiento.
La corteza prefrontal suele participar activamente en estos procesos.
Sin embargo, la pregunta central permanece:
¿Qué espacios están siendo sostenidos en este momento?
Una misma tarea puede movilizar espacios completamente diferentes en distintas personas.
El metabolismo permite observar parte de esta reorganización.
HRV, respiración y GSR: la fisiología de la experiencia
Todo espacio posee consecuencias fisiológicas.
Un espacio asociado a seguridad genera una organización diferente.
Un espacio asociado a urgencia genera otra.
Un espacio asociado a pertenencia genera otra más.
La variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV), la respiración y la respuesta galvánica de la piel (GSR) permiten observar estas reorganizaciones.
La fisiología se convierte en un lenguaje del Cuerpo-Territorio.
EMG: los espacios también habitan los músculos
Los espacios de representación trascienden la actividad cerebral.
También reorganizan:
postura;
expresión facial;
movimiento;
tono muscular;
microajustes corporales.
El EMG permite investigar estas transformaciones.
Un músico.
Un atleta.
Un investigador.
Un docente.
Cada uno desarrolla espacios que terminan habitando el propio cuerpo.
El aprendizaje deja huellas musculares.
La pertenencia deja huellas musculares.
La experiencia deja huellas musculares.
Eye Tracking: hacia dónde los espacios dirigen la mirada
La atención raramente se distribuye al azar.
Los espacios activos orientan la exploración visual.
Orientan la búsqueda.
Orientan la curiosidad.
Orientan el descubrimiento.
El Eye Tracking permite observar qué elementos reciben prioridad.
Dos personas observando la misma escena suelen recorrer caminos visuales distintos.
La diferencia reside en los espacios que llevan consigo.
La mirada se convierte en una expresión visible de la organización interna.
Hyperscanning: cuando los espacios se vuelven compartidos
Quizás uno de los avances más fascinantes de la neurociencia contemporánea sea el Hyperscanning.
Por primera vez resulta posible observar múltiples cerebros interactuando simultáneamente.
Hoy los sistemas EEG y fNIRS permiten estudiar grupos completos.
Diez participantes.
Veinte participantes.
Treinta participantes.
Aprendiendo.
Conversando.
Cooperando.
Creando.
Tomando decisiones.
Aquí encontramos un puente directo con el concepto de Jiwasa.
La pregunta científica deja de ser:
¿Qué ocurre dentro de un individuo?
Y pasa a ser:
¿Cómo se sincronizan parcialmente los espacios de representación entre múltiples Cuerpos-Territorio?
Esta transformación metodológica representa una de las mayores innovaciones de la neurociencia contemporánea.
Una nueva pregunta científica
Tradicionalmente preguntábamos:
¿Dónde está la memoria?
¿Dónde está la emoción?
¿Dónde está la atención?
Hoy podemos comenzar a preguntar:
¿Qué espacios están siendo reclutados?
¿Cómo reorganizan estos espacios al Cuerpo-Territorio?
¿Cómo diferentes espacios generan diferentes formas de existir?
¿Cómo diferentes Jiwasas generan distintas formas de sincronización colectiva?
Estas preguntas acercan la experiencia vivida a la investigación científica.
El futuro de la Neurociencia Decolonial
La Neurociencia Decolonial no busca sustituir la ciencia basada en evidencia.
Busca ampliar las preguntas científicas.
Los espacios de representación constituyen una hipótesis integradora.
Un puente entre:
Utupe;
Pei Utupe;
Xapiri;
atención;
memoria;
conciencia;
tecnología;
pertenencia;
Jiwasa.
EEG.
fNIRS.
HRV.
Respiración.
GSR.
EMG.
Eye Tracking.
Comportamiento.
Hyperscanning multimodal.
Todos ofrecen herramientas para investigar los rastros dejados por estos espacios.
Tal vez nunca observemos directamente un espacio de representación.
Del mismo modo que nunca observamos directamente una emoción o una memoria.
Sin embargo, sus efectos organizan continuamente la experiencia humana.
Reflexión final
La ciencia avanza cuando encuentra nuevas preguntas.
Los espacios de representación ofrecen una de ellas.
Invitan a los investigadores a mirar más allá de neuronas aisladas, regiones cerebrales aisladas o conductas aisladas.
Invitan a observar la organización dinámica del Cuerpo-Territorio.
Quizás la próxima generación de la neurociencia avance precisamente en esta dirección:
Comprender cómo los espacios que habitamos moldean aquello que percibimos, sentimos, recordamos, creamos y compartimos.
Porque toda experiencia ocurre dentro de algún espacio.
Y toda ciencia comienza cuando aprendemos a formular buenas preguntas sobre él.
Referencias científicas (posteriores a 2021)
Barrett, L. F. (2024). Minds in Movement: Embodied Cognition in the Age of Artificial Intelligence.
Grasso-Cladera, A. et al. (2024). Embodied Hyperscanning for Studying Social Interaction: A Scoping Review of Simultaneous Brain and Body Measurements.
Carollo, A. et al. (2024). Hyperscanning Literature After Two Decades of Neuroscientific Research.
Azhari, A. et al. (2025). A Systematic Review of Inter-Brain Synchrony and Social Interaction.
Chen, J. et al. (2024). A Cross-Disciplinary Review of EEG-fNIRS Dual-Modality Imaging.
Liu, C. et al. (2024). Neural, Genetic, and Cognitive Signatures of Creativity.
Yamakawa, H. (2024). Brain-Consistent Architecture for Imagination.
Vorreuther, A. et al. (2026). Reviewing Digital Collaborative Interactions with Multimodal Hyperscanning.
Speer, S. P. H. et al. (2024). Hyperscanning Shows Friends Explore and Strangers Converge During Conversation.
Dodig-Crnkovic, G. (2024). Rethinking Cognition: Morphological Info-Computation and the Embodied Paradigm in Life and Artificial Intelligence.
Parisi, G. (2021). In a Flight of Starlings: The Wonder of Complex Systems.
Bzdok, D., & Ioannidis, J. P. A. (2023). Grounding Cognitive Neuroscience in Real-World Contexts.