Jackson Cionek
13 Views

PRODUCIR EXCESO, EXPORTAR TERRITORIO

PRODUCIR EXCESO, EXPORTAR TERRITORIO

Cuando la libertad de elegir comienza con la posibilidad de no destruirse

Un barco abandona el puerto.

En sus compartimentos viajan granos, minerales, madera, energía y miles de litros de agua incorporados en la producción.

Los números registran crecimiento. El mercado celebra la exportación. El PIB aumenta.

En el territorio, el río está más bajo. El polvo ha llegado a las casas. Una carretera dividió el bosque. Parte de la riqueza se fue, mientras el Cuerpo-Territorio permaneció con las consecuencias.

Tal vez América Latina no sea pobre.

Tal vez haya sido organizada para producir riqueza sin decidir plenamente hacia dónde irá esa riqueza.

Las actividades basadas en recursos naturales representan aproximadamente la mitad de las exportaciones latinoamericanas, pero corresponden a proporciones mucho menores del valor agregado y del empleo regional. La dependencia de productos primarios también deja a las economías expuestas a las variaciones de precios y a las decisiones tomadas por compradores externos.

La pregunta que permanece en la orilla es:

¿Cuánto de un territorio puede ser exportado antes de que sus habitantes pierdan las condiciones materiales necesarias para elegir su propio futuro?

El intercambio no nos condena a una única economía

En El despertar de todo, David Graeber y David Wengrow muestran que las sociedades humanas combinaron intercambios, mercados, propiedad, ciudades y formas de organización política de maneras muy diferentes.

La existencia de objetos utilizados como símbolos o depósitos de valor —granos, conchas, piedras, plumas o metales— no significa que el capitalismo contemporáneo haya existido siempre.

Significa algo más fértil:

Los seres humanos siempre han sido capaces de crear, experimentar y abandonar reglas económicas.

Los mercados no surgieron con una única forma. La propiedad, la autoridad y el intercambio fueron organizados de distintas maneras a lo largo de la historia. Esta diversidad abre espacio para imaginar nuevas formas de libertad y organización social.

El mercado financiero actual no es una ley de la naturaleza.

Fue construido mediante reglas que determinan quién recibe crédito, qué activos producen rendimiento, qué riesgos son protegidos y qué pérdidas permanecen fuera de la contabilidad.

Esas reglas también pueden cambiar.

Cuando la destrucción aumenta el PIB

Imaginemos una comunidad que siempre obtuvo agua potable de un río.

Mientras el río permanece limpio, sostiene personas, cultivos, animales y memorias sin pasar por una caja registradora.

Después, el agua es contaminada.

La comunidad comienza a comprar agua embotellada. Los camiones realizan entregas. Se producen envases. Se contratan empresas de tratamiento. Los hospitales atienden nuevos casos de enfermedad. Las obras públicas intentan reparar los daños.

Circula más dinero.

El PIB puede aumentar.

El río saludable, que producía continuamente las condiciones para la vida, era casi invisible para el indicador. El río degradado activa ahora una cadena de mercancías, tratamientos y reconstrucciones.

El problema no está en calcular el PIB.

Este ofrece información importante sobre la producción económica.

El problema comienza cuando su crecimiento se transforma automáticamente en sinónimo de progreso.

Podemos producir más porque vivimos mejor.

También podemos producir más porque estamos pagando para sobrevivir a aquello que fue destruido.

Una mirada que ve rendimiento antes que vida

Gobiernos de distintas orientaciones políticas entregan frecuentemente la conducción económica a profesionales formados para observar inflación, intereses, deuda, inversiones y confianza de los mercados.

Estos elementos son importantes.

Pero el mercado financiero observa el mundo desde una posición específica: busca rendimiento, seguridad, liquidez y posibilidad de salida.

Un bosque puede aparecer como madera, concesión o crédito de carbono.

Un río puede aparecer como energía, irrigación o abastecimiento comercial.

Una comunidad puede aparecer como mano de obra, mercado consumidor o costo de compensación.

El inversionista puede retirarse.

El Cuerpo-Territorio permanece.

Es el Cuerpo-Territorio quien respirará el polvo, buscará otra fuente de agua, enfrentará la inundación y reorganizará la vida cuando el ciclo económico termine.

La producción de exceso comienza cuando un territorio es organizado para ofrecer cada vez más en respuesta a necesidades definidas en otros lugares:

más minerales;

más granos;

más madera;

más energía;

más datos;

más agua incorporada.

La producción aumenta, pero la autonomía puede disminuir.

Las decisiones humanas no se explican solamente por la maldad

Ante este escenario, sería fácil concluir que los seres humanos son naturalmente egoístas y que siempre elegirán el beneficio individual.

En Humanidad, Rutger Bregman propone otra perspectiva. Reúne investigaciones y experiencias históricas para cuestionar la idea de que las personas son esencialmente malas y están motivadas únicamente por el interés propio. La cooperación, la confianza y la solidaridad también forman parte profunda de la experiencia humana.

Esto no significa que los seres humanos nunca destruyan, exploten o maten.

Significa que esas acciones no pueden explicarse solamente como expresiones de una naturaleza humana inevitablemente cruel.

Cuando una persona no posee alimento, vivienda, ingresos o alguna perspectiva de futuro, el propio futuro puede estrecharse ante ella.

Quien siente que ya no tiene nada que perder puede aceptar riesgos que rechazaría en otras condiciones.

La experiencia que inspira este texto incluye haber presenciado personas dispuestas a quemar bosques o incluso herir a otros seres humanos bajo condiciones de necesidad extrema.

Este testimonio no establece una regla universal.

Revela un problema ético:

¿Podemos llamar libre a una decisión cuando todas las alternativas disponibles parecen conducir a una pérdida?

Las investigaciones sobre escasez sugieren que la falta de recursos puede concentrar la atención en las urgencias inmediatas y aumentar el valor atribuido a los resultados presentes frente a los futuros. Al mismo tiempo, los hallazgos científicos no son uniformes: en algunas situaciones, las personas que viven bajo escasez toman decisiones más consistentes precisamente porque cada recurso posee una importancia mayor.

La necesidad no convierte automáticamente a alguien en una persona peor.

Modifica el horizonte dentro del cual ocurre la decisión.

Primero devolver, después investigar

Aquí es donde el Neuro Desafío Latam necesita cambiar de dirección.

No deberíamos colocar a personas en situación de necesidad extrema frente a una elección entre preservación y supervivencia para después interpretar sus decisiones como medida de conciencia ambiental.

Primero necesitamos restituir las condiciones materiales de elección.

Después podremos investigar qué se vuelve posible.

La propuesta es crear un Drex Ciudadano, distribuido mediante una futura infraestructura de CBDC de comercio minorista.

Este Drex Ciudadano funcionaría como un ingreso incondicional:

no dependería de la respuesta ofrecida durante el experimento;

no sería retirado si la persona realizara la elección considerada “equivocada”;

no vencería después de determinado período;

no controlaría las compras lícitas;

no funcionaría como recompensa por obediencia.

Llegaría antes.

El valor necesitaría ser suficiente para reducir la presión de las necesidades básicas, considerando alimentación, agua, vivienda, transporte y condiciones locales de vida.

El Drex oficial todavía se encuentra en desarrollo. El piloto actual simula operaciones sin usuarios finales ni activos reales, y el diseño presentado por el Banco Central de Brasil contempla servicios minoristas liquidados principalmente mediante depósitos tokenizados emitidos por instituciones autorizadas.

Por lo tanto, el Drex Ciudadano es una propuesta de BrainLatam para una futura arquitectura pública de comercio minorista, no un beneficio que ya exista.

Renta del Bioma

Junto al Drex Ciudadano, el territorio recibiría una Renta del Bioma.

Cuando un bosque mantiene la circulación del agua, un manglar reduce los impactos de las tormentas o un suelo vivo retiene carbono, nutrientes y humedad, existe allí una producción material continua.

Actualmente, gran parte del dinero que llega a un territorio aparece cuando alguien promete extraer, vender, construir o crear deuda.

Podemos imaginar otra regla:

La continuidad verificada del Bioma también puede colocar dinero nuevo en circulación.

Esta renta estaría vinculada a indicadores territoriales definidos con participación local:

calidad y disponibilidad del agua;

biodiversidad;

carbono retenido o eliminado de la atmósfera;

prevención de inundaciones y erosión;

regeneración de los suelos;

reducción y reaprovechamiento de residuos.

Los primeros destinatarios serían las personas que viven y cuidan el Bioma, además de fondos comunitarios destinados al agua, la salud, la prevención climática y la restauración.

La Política Nacional de Pago por Servicios Ambientales de Brasil ya reconoce funciones como el secuestro de carbono, la purificación del aire, la regulación del ciclo del agua y la moderación de eventos extremos. La ley también prioriza a pueblos indígenas, comunidades tradicionales y agricultores familiares en programas federales.

El Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones creó otra estructura posible para reconocer reducciones verificadas de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, la Renta del Bioma iría más allá de reducir el bosque al carbono.

El territorio participaría en la definición de las mediciones, en la gobernanza de los datos y en la distribución de los recursos.

El experimento después de la restitución

Solamente después de un período recibiendo el Drex Ciudadano y la Renta del Bioma comenzarían las pruebas.

Los participantes se encontrarían con decisiones relacionadas con:

  • recompensa inmediata y preservación futura;

  • beneficio nacional y perjuicio local;

  • lucro individual y costo comunitario;

  • extracción conocida y una alternativa regenerativa todavía incierta;

  • crecimiento del PIB y conservación del agua.

Las decisiones podrían involucrar recursos reales y limitados de un fondo de investigación.

Una parte podría dirigirse al participante.

Otra podría fortalecer la protección del agua, la restauración, la producción comunitaria o la prevención de emergencias.

Ninguna elección pondría en riesgo el ingreso básico ya recibido.

El EEG podría acompañar la expectativa, la comparación, la atención y la evaluación de los resultados.

La NIRS podría observar el esfuerzo prefrontal durante los conflictos entre beneficios presentes y consecuencias futuras o colectivas.

Pero el análisis principal compararía a la misma persona en distintos momentos:

cómo imaginaba el futuro bajo necesidad extrema;

cómo comenzó a decidir después de recibir seguridad material;

cómo cambiaron sus elecciones cuando el Bioma también empezó a generar ingresos para la comunidad.

Las señales se combinarían con relatos personales, comportamiento e indicadores materiales.

La pregunta no sería:

¿Quién posee el cerebro más consciente ambientalmente?

Sería:

¿Qué ocurre con la capacidad de preservar cuando la supervivencia deja de depender de la destrucción?

Cuando preservar también permite vivir

Podemos regresar al puerto.

Otro barco se prepara para partir.

Esta vez, el territorio participa en la decisión sobre aquello que puede salir y aquello que necesita permanecer.

Quienes viven allí ya no necesitan elegir entre alimentar a sus familias y proteger el bosque.

El agua tiene presencia en la contabilidad.

El Bioma genera ingresos sin tener que desaparecer.

El ciudadano participa en la economía antes de vender su atención, su trabajo o el territorio en el que vive.

Tal vez la libertad no comience cuando ofrecemos dos opciones.

Tal vez comience cuando ninguna de ellas exige que una persona se destruya a sí misma, a su comunidad o al lugar que sostiene su vida.

Cuando el Drex Ciudadano y la Renta del Bioma llegan antes de la decisión, surge una nueva pregunta:

¿Qué eligen los seres humanos cuando finalmente poseen algo que preservar y las condiciones materiales necesarias para preservarlo?

Esta posibilidad nos conduce al próximo blog:

El Bioma no es escenario: es infraestructura viva

Referencias esenciales

Bregman, R. Humanidad: una historia optimista. 2020.

Graeber, D.; Wengrow, D. El despertar de todo: una nueva historia de la humanidad. 2021.

De Bruijn, E.-J.; Antonides, G. Poverty and Economic Decision Making: A Review of Scarcity Theory. 2022.

Fehr, D.; Fink, G.; Jack, B. K. Poor and Rational: Decision-Making under Scarcity. 2022.

CEPAL. Natural Resources Outlook in Latin America and the Caribbean. 2024.

UNCTAD. The State of Commodity Dependence 2025. 2025.

Brasil. Ley n.º 14.119/2021 — Política Nacional de Pago por Servicios Ambientales.

Brasil. Ley n.º 15.042/2024 — Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones.

Banco Central de Brasil. Piloto y desarrollo del Drex.






#eegmicrostates #neurogliainteractions #eegmicrostates #eegnirsapplications #physiologyandbehavior #neurophilosophy #translationalneuroscience #bienestarwellnessbemestar #neuropolitics #sentienceconsciousness #metacognitionmindsetpremeditation #culturalneuroscience #agingmaturityinnocence #affectivecomputing #languageprocessing #humanking #fruición #wellbeing #neurophilosophy #neurorights #neuropolitics #neuroeconomics #neuromarketing #translationalneuroscience #religare #physiologyandbehavior #skill-implicit-learning #semiotics #encodingofwords #metacognitionmindsetpremeditation #affectivecomputing #meaning #semioticsofaction #mineraçãodedados #soberanianational #mercenáriosdamonetização
Author image

Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States