OHBM 2026: Lifespan Development — ¿cómo entra en el cerebro el territorio en el que crece una niña o un niño?
OHBM 2026: Lifespan Development — ¿cómo entra en el cerebro el territorio en el que crece una niña o un niño?
La OHBM 2026 puso sobre la mesa un tema de enorme valor: Lifespan Development. Dentro de esta sesión aparecen tópicos como The link between gender inequality and brain structure across the lifespan and the world y Macroscale connectome gradient development in infants with and without prenatal substance exposure. Solo eso ya muestra un cambio importante: el desarrollo cerebral no está siendo tratado únicamente como una secuencia biológica cerrada sobre sí misma. El propio programa abre espacio para pensar desigualdad, exposición y contexto de vida como parte de la formación del cerebro.
Esto es muy relevante para una lectura de Neurociencia Decolonial. Durante mucho tiempo, la ciencia intentó explicar el desarrollo como si el cerebro creciera casi solo, y el ambiente apareciera apenas como un detalle secundario. Pero, en la vida real, nadie crece fuera de un territorio. Toda niña y todo niño crecen en algún lugar, dentro de alguna red de cuidado, en alguna atmósfera afectiva, con algún grado de protección o amenaza, dentro de algún régimen de lenguaje, sueño, alimentación, miedo o acogida.
En lenguaje Brain Bee, la pregunta puede quedar así:
¿El cerebro crece solo por los genes o también por el tipo de mundo en el que vive una niña o un niño?
Esta pregunta es potente porque acerca la neurociencia a la experiencia concreta. Las y los adolescentes entienden esto rápidamente. Cualquiera percibe, incluso sin hablar de conectomas, que crecer en un ambiente de cuidado no es lo mismo que crecer bajo tensión constante. El punto de la OHBM 2026 es que ahora esto aparece de forma más explícita dentro de la propia agenda científica.
Aquí, los avatares que más ayudan son Tekoha, Olmeca y APUS.
Tekoha recuerda que el desarrollo no es solo maduración interna. Es un cuerpo viviendo en territorio, metabolizando rutina, clima, cuidado, ruido, inseguridad, vínculo y paisaje social.
Olmeca ayuda a no borrar cultura, desigualdad, historia y contexto latinoamericano. Cuando la OHBM trae un tópico como gender inequality and brain structure across the lifespan and the world, abre una ventana importante: el cerebro también carga marcas de organización social, y no solo de herencia biológica.
APUS entra porque el desarrollo también es cuerpo en el espacio, postura, ritmo, proximidad, sensación de seguridad y posibilidad de explorar el mundo sin congelarse.
La crítica decolonial aquí no necesita ser agresiva. Puede ser simple: muchas teorías del desarrollo siguen cristalizadas cuando tratan el contexto como “variable de confusión” y no como parte material del fenómeno. La niña o el niño no reciben el mundo después de que el cerebro queda listo. El mundo entra mientras el cerebro todavía se está organizando.
Una mejor pregunta, entonces, sería esta:
¿Cómo entran el cuidado, la desigualdad y la exposición en el desarrollo de la atención, el lenguaje, la emoción y la confianza corporal?
Es una buena pregunta para la OHBM 2026, una buena pregunta para Brain Bee y una pregunta excelente para América Latina. Porque aquí sabemos, en la práctica, que territorio no es un paisaje bonito de fondo. Territorio es aquello que organiza o desorganiza la vida.
Una propuesta Brain Bee de experimento con EEG + NIRS
La propuesta puede ser simple: comparar adolescentes de contextos escolares con rutinas más cooperativas y previsibles con adolescentes expuestos a ambientes más tensos o desorganizados, usando tareas cortas de atención, error y retroalimentación.
Con EEG, podemos observar marcadores de monitoreo de error, atención y actualización. Con NIRS, podemos acompañar la regulación frontal durante tareas desafiantes. El foco no es “etiquetar” grupos, sino percibir cómo distintas historias de ambiente pueden aparecer en la manera de sostener la atención, lidiar con el error y recuperar estabilidad.
La hipótesis central es directa: el desarrollo no es solo crecimiento cerebral; también es incorporación del territorio vivido. Si eso aparece en el EEG y en el NIRS, nos acercamos a una neurociencia más honesta con la realidad latinoamericana.
Dónde la OHBM 2026 ya apunta en esta dirección
Este blog no está inventando un tema fuera del congreso. Al contrario: nace de la propia programación. La sesión Lifespan Development ya muestra que el desarrollo a lo largo de la vida está siendo pensado en conexión con desigualdad, variabilidad funcional y exposición prenatal. Y el programa general también refuerza ese movimiento en simposios sobre desarrollo típico y atípico, imagen fetal y abordajes infantiles. La clave no está en abandonar los términos oficiales, sino en ampliar la pregunta: cuando la ciencia habla de lifespan, ¿está mirando solo edad y curvas de crecimiento, o también desigualdad, territorio, ambiente y pertenencia?
Por qué esto importa para América Latina
En nuestra región, el desarrollo infantil y juvenil nunca puede pensarse fuera de contexto. Escuela, violencia, cuidado familiar, movilidad, alimentación, contaminación, transporte, religiosidad, sociabilidad y acceso a la cultura entran en el cuerpo mucho antes de convertirse en planilla. Por eso, una neurociencia hecha desde aquí gana fuerza cuando pregunta no solo “¿qué red cerebral cambió?”, sino también “¿qué mundo entró en esa red?”.
Este punto es especialmente importante para jóvenes de 14 a 17 años. Ya pueden entender que la biología importa, pero también perciben que no todas las personas crecen con la misma oportunidad de sentirse seguras para aprender, hablar, explorar y equivocarse. Si Brain Bee Latam quiere inspirar nuevas preguntas científicas, este es uno de los mejores lugares para comenzar.
La belleza de este tema de la OHBM 2026 está justamente ahí: ya deja la puerta entreabierta. Nuestro papel es abrirla más.
En lugar de preguntar solo cómo se desarrolla el cerebro, podemos preguntar:
¿Qué tipo de territorio ayuda a una niña o a un niño a crecer con más confianza?
¿Qué tipo de ambiente aumenta el costo corporal, el miedo y la rigidez?
¿Cómo aparece eso en el cerebro sin borrar cultura y desigualdad?
Cuando la neurociencia empieza a medir eso, deja de ser solo una ciencia del desarrollo abstracto y empieza a convertirse también en una ciencia del desarrollo situado.
Referencias usadas en este blog
OHBM 2026 — sesión oral “Lifespan Development”, incluyendo The link between gender inequality and brain structure across the lifespan and the world y Macroscale connectome gradient development in infants with and without prenatal substance exposure.
OHBM 2026 Schedule at a Glance — confirmación de que Lifespan Development está programada como sesión oral en el congreso.
OHBM 2026 program overview — presencia de simposios y ejes vinculados a desarrollo típico y atípico, imagen fetal y abordajes infantiles, reforzando que el desarrollo es un eje fuerte de la reunión.