Jackson Cionek
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NIRS, Bosques y Bienestar: Cuerpo-Territorio como Política Pública de Salud

NIRS, Bosques y Bienestar: Cuerpo-Territorio como Política Pública de Salud

Una lectura BrainLatam2026 sobre forest bathing, Shinrin-yoku, APUS, Jiwasa, Zona 2, fNIRS y salud territorial

Antes de hablar de bosque, necesitamos hablar de respiración.

El bosque no es solo un conjunto de árboles.
Es temperatura, olor, sombra, luz, textura, silencio, humedad, suelo, inclinación, viento, microorganismos, compuestos volátiles, agua, sendero y tiempo.

Cuando entramos en un bosque, el cuerpo no solo “observa” el paisaje. El cuerpo cambia de ritmo. La atención se abre. La respiración se desacelera. La mirada deja de buscar solamente amenaza o tarea. La piel siente el ambiente. El paso encuentra otro tiempo.

Por eso, el volumen “Foreste e benessere: Evidenze scientifiche e potenzialità per lo sviluppo territoriale”, organizado por Alessandra Landi, Sandra Notaro y Sandro Sacchelli, publicado por FrancoAngeli en 2026, es tan importante para BrainLatam2026.

Este trabajo reúne evidencias científicas, análisis territoriales y estudios sobre forest bathing, Shinrin-yoku, bienestar psicofísico y desarrollo local. La pregunta central puede formularse así:

¿cómo pueden los bosques dejar de ser entendidos solo como recursos naturales o paisajes turísticos y pasar a ser reconocidos como infraestructuras vivas de salud, pertenencia y desarrollo territorial?

Esta pregunta es fuerte porque desplaza el bosque del lugar de “paisaje bonito” hacia el campo de la política pública. El bosque pasa a ser pensado como un ambiente capaz de reducir estrés, favorecer recuperación mental, mejorar la conexión con la naturaleza y abrir nuevas posibilidades de cuidado, educación ambiental y desarrollo local.

Qué investigó el volumen

El volumen trabaja en diferentes frentes.

Primero, revisa evidencias científicas sobre prácticas forestales orientadas al bienestar humano. Esa literatura apunta a mecanismos importantes: reducción de ruido y contaminación, reducción del estrés, recuperación mental y fisiológica, fortalecimiento del sistema inmune, aumento de la actividad física y mejora de los contactos sociales.

Segundo, discute características del bosque que pueden influir en el bienestar: tipo de bosque, luminosidad, índice de verde, estación del año, densidad de árboles, cobertura de copa, composición de especies y calidad sensorial del ambiente.

Tercero, presenta estudios vinculados al proyecto FOR.WELL, incluyendo análisis de áreas forestales, uso de videos 360°, evaluación de estímulos ambientales, discusiones con stakeholders y una experiencia de Shinrin-yoku en el Parco del Respiro, en Fai della Paganella, Trentino.

La fuerza del volumen está en no separar naturaleza, salud y territorio. Muestra que el forest bathing y la terapia forestal no son solo experiencias individuales. Dependen de gestión forestal, accesibilidad, guías calificados, políticas públicas, comunidad local, ciencia y desarrollo socioeconómico.

Elogio a la pregunta científica y al diseño territorial

El mérito de este volumen es grande.

Los autores lograron reunir distintas dimensiones de una misma cuestión: salud, bosque, experiencia subjetiva, evidencia científica, gestión territorial, turismo lento, áreas internas, comunidades locales y políticas de bienestar.

Esto es especialmente valioso porque muchas veces la discusión sobre naturaleza queda atrapada entre dos extremos: por un lado, una romantización vaga del bosque; por otro, una visión puramente económica de la tierra como recurso productivo.

El volumen hace algo mejor: trata el bosque como servicio ecosistémico sociocultural, como ambiente de cuidado, como espacio de regeneración y como posibilidad concreta de desarrollo territorial.

La pregunta es excelente porque nace de una urgencia contemporánea: las sociedades urbanizadas están viviendo más estrés, más aislamiento, más aceleración y más enfermedad. Si el bosque puede participar en la recuperación psicofísica y relacional, entonces necesita ser estudiado con seriedad, medido con rigor e incorporado a estrategias de salud pública.

Equipos, medidas y arquitectura técnica usada en el volumen

Aquí es importante hacer una distinción honesta.

Este volumen no presenta, como recolección principal, un experimento con NIRS/fNIRS midiendo directamente la oxigenación cortical de los participantes. El propio texto apunta la evaluación neurológica por EEG, fNIRS, fMRI y métodos similares como una línea prometedora de investigación que debe ser profundizada en el campo del bienestar en ambientes forestales.

En las partes empíricas descritas, aparecen otros instrumentos y medidas. En el proyecto FOR.WELL, se usaron videos esféricos 360°, captados con cámara Insta360 equipada con dos lentes de 180°, bajo condiciones meteorológicas homogéneas. Los estímulos fueron registrados en áreas alpinas, apeninas y mediterráneas, considerando bosques puros y mixtos, baja y alta densidad, invierno y verano.

También se analizaron índices de verde a partir de componentes RGB de los videos, como Excess Green, Green Red Vegetation Index y Vegetative Index. En la experiencia de Shinrin-yoku, los datos subjetivos fueron recolectados mediante cuestionarios, incluyendo escalas validadas como Nature Relatedness Scale, Restorative Outcomes Scale y Connectedness to Nature Scale. La recolección fue realizada por la plataforma EUSurvey, los datos fueron organizados en Microsoft Excel y analizados en R.

También hubo recolección de muestras de respiración antes y después de la experiencia, aunque los resultados de ese análisis no fueron incluidos en el trabajo presentado.

Para Brain Support y BrainLatam, este punto es estratégico: cuando un artículo o volumen no usa NIRS/fNIRS directamente, no debemos fingir que lo usó. La lectura correcta es otra: el trabajo abre una oportunidad experimental clara para futuras investigaciones con NIRS/fNIRS, EEG, HRV/RMSSD, respiración, GSR, ECG, eye-tracking y medidas ambientales.

NIRS/fNIRS y la próxima pregunta experimental

El título de este blog incluye NIRS porque la próxima frontera experimental está justamente ahí.

Si el bosque mejora calma, relajación, claridad mental, conexión con la naturaleza y sensación de pertenencia, entonces una pregunta BrainLatam2026 puede ser:

¿cómo la inmersión en ambientes forestales modula la corteza prefrontal, la respiración, la regulación autonómica y la experiencia de cuerpo-territorio?

Esa pregunta pide un diseño experimental multimodal.

El fNIRS/NIRS podría medir alteraciones hemodinámicas en la corteza prefrontal durante caminata lenta, contemplación, silencio guiado, respiración, escucha del ambiente e interacción con elementos del bosque.

El EEG podría captar ritmos atencionales, transiciones de vigilancia hacia relajación, marcadores de atención sostenida y cambios en estados de reposo.

El HRV/RMSSD podría indicar regulación autonómica, apertura parasimpática y seguridad corporal.

La respiración podría mostrar desaceleración, regularidad, amplitud y sincronía con el paso.

El GSR podría medir activación simpática y saliencia emocional.

El eye-tracking podría indicar si la mirada deja de quedarse fija en puntos de amenaza y pasa a explorar profundidad, copa, luz, suelo, agua y horizonte.

Sensores ambientales podrían medir temperatura, humedad, luminosidad, ruido, compuestos volátiles, densidad de vegetación y características del sendero.

Así, el bosque dejaría de ser solo “ambiente natural” y pasaría a ser comprendido como un campo medible de regulación corporal.

APUS: el bosque como cuerpo-territorio

Este volumen dialoga profundamente con APUS, entendido como cuerpo-territorio y propriocepción extendida.

En el bosque, el cuerpo percibe más que árboles. Percibe profundidad, irregularidad del suelo, sombra, olor, humedad, sonidos distantes, presencia de agua, textura del sendero y refugio.

El cuerpo mide si puede descansar.
El cuerpo siente si puede confiar.
El cuerpo percibe si hay apertura o amenaza.
El cuerpo regula el paso.
El cuerpo reencuentra una escala no industrial del tiempo.

Eso es APUS: el territorio participando en la organización del cuerpo.

En una ciudad hostil, el APUS puede estrecharse. La persona se contrae, acelera, vigila, se protege. En un bosque bien cuidado, accesible y seguro, el APUS puede ampliarse. La persona respira, percibe, camina, toca, escucha, desacelera y siente que pertenece a algo mayor.

Esta es una de las contribuciones más importantes para la Neurociencia Decolonial: la salud mental no ocurre solo dentro de la cabeza. Ocurre en el encuentro entre cuerpo, territorio, tiempo, comunidad y posibilidad de fruición.

Mente Damasiana, Zona 2 y regeneración

En la Mente Damasiana, la conciencia no está separada del cuerpo. Nace de la integración entre interocepción, propriocepción, emoción, memoria y acción.

La experiencia forestal puede favorecer precisamente esa reintegración.

Cuando la persona sale de un ambiente urbano acelerado y entra en un bosque, puede ocurrir una transición de estado. El cuerpo deja de operar solo en tarea, vigilancia y consumo atencional. La atención puede reorganizarse en un modo más abierto, sensorial y restaurativo.

En el lenguaje BrainLatam2026, el bosque puede favorecer una transición de la Zona 1 hacia la Zona 2.

La Zona 1 es el estado de acción, tarea y tensión funcional. Es necesaria. Trabajamos, resolvemos, respondemos, manejamos, calculamos, decidimos.

Pero cuando la vida queda demasiado presa en ese estado, sin retorno a la fruición y a la metacognición, el cuerpo se vuelve cansado, reactivo y menos creativo.

La Zona 2 es el estado en el que la persona puede sentir el cuerpo, reorganizar la atención, percibir el territorio, actualizar creencias, recuperar claridad y abrir espacio para creatividad.

El forest bathing, cuando está bien conducido, puede ser una tecnología de Zona 2. No una tecnología digital, sino una tecnología ecológica, corporal y territorial.

Jiwasa: el bosque que devuelve el “a gente”

El volumen también dialoga con Jiwasa.

El bosque no es solo lugar de introspección individual. Puede ser lugar de reconstrucción del “a gente”.

Un sendero guiado, una experiencia colectiva de silencio, una ronda de conversación, una práctica de escucha de la naturaleza o un programa comunitario de terapia forestal puede crear una sensación de pertenencia que no depende de consumo, competencia o performance.

La persona no necesita vencer al bosque.
No necesita consumir el bosque.
No necesita dominar el bosque.

Puede participar.

Este punto es central para BrainLatam2026. En sociedades donde el cuerpo es frecuentemente empujado hacia soledad, productividad, pantalla y ansiedad, el bosque puede funcionar como un ambiente que reorganiza el vínculo entre persona, comunidad y territorio.

Aquí el forest bathing deja de ser solo práctica individual de bienestar y pasa a ser posibilidad de salud colectiva.

De la pregunta del volumen al diseño experimental BrainLatam2026

El volumen pregunta:

¿cómo pueden los bosques y las prácticas de forest bathing contribuir al bienestar humano y al desarrollo territorial?

Para responder, reúne:

revisión de literatura, análisis de características forestales, videos 360°, indicadores ambientales, cuestionarios psicométricos, estudio con participantes en práctica guiada de Shinrin-yoku y análisis de stakeholders.

Con eso, muestra:

que el bosque puede ser comprendido como ambiente de regeneración psicológica, conexión con la naturaleza, cuidado territorial y desarrollo local, siempre que existan evidencia, gestión, accesibilidad, guías calificados y participación comunitaria.

A partir de esta contribución, BrainLatam2026 puede preguntar:

¿cómo ambientes forestales latinoamericanos — Mata Atlántica, bosques de araucarias, Amazonía, Cerrado, bosques urbanos y territorios indígenas — modulan cerebro, cuerpo, respiración, pertenencia y salud colectiva?

Esa pregunta exige un diseño experimental situado, combinando:

fNIRS/NIRS + EEG + HRV/RMSSD + respiración + GSR + eye-tracking + sensores ambientales + escalas de restauración y pertenencia + entrevistas cualitativas.

Ese diseño permitiría estudiar no solo si el bosque “hace bien”, sino qué bosque, para qué cuerpo, en qué territorio, con qué historia, en qué condición social y por medio de qué práctica.

Crítica decolonial generosa

El volumen es excelente y muy importante. Ofrece una base sólida para pensar el forest bathing en el contexto europeo, especialmente italiano y alpino.

La ampliación decolonial no disminuye esa contribución. Al contrario: parte de ella para preguntar qué cambia cuando llevamos esta discusión a América Latina.

Aquí, bosque no es solo bienestar.
Bosque es también memoria, conflicto, territorio indígena, disputa económica, agroindustria, minería, especulación, espiritualidad, soberanía, clima y supervivencia.

En América Latina, hablar de terapia forestal sin hablar de pueblos originarios, cuerpo-territorio, racismo ambiental, acceso desigual a la naturaleza y destrucción de biomas sería insuficiente.

La pregunta decolonial es:

¿quién tiene derecho al bosque como salud?

Una persona rica puede pagar por un retiro de forest bathing. Pero ¿y el trabajador periférico que vive sin arborización, sin parque cercano, sin transporte digno, sin tiempo libre y sin seguridad?

Si el bosque regula el cuerpo, entonces el acceso al bosque no puede ser lujo.
Si la sombra cura, la sombra necesita ser política pública.
Si el territorio organiza la mente, el territorio necesita ser cuidado colectivo.

Puente con DREX Cidadão y políticas públicas de salud

La conexión con DREX Cidadão aparece cuando entendemos la salud como metabolismo social.

No basta decirle a las personas “caminen en el bosque” si no tienen tiempo, ingreso, transporte, seguridad, parques, áreas verdes o políticas de cuidado.

DREX Cidadão, como metabolismo económico mínimo distribuido al cuerpo social, puede crear condiciones para que las personas no vivan solo en supervivencia. Puede devolver tiempo, presencia y posibilidad de cuidado.

Dentro de esta visión, bosques, parques urbanos, senderos accesibles, Mata Atlántica preservada, áreas con araucarias, jardines terapéuticos, escuelas en contacto con la naturaleza y programas de salud territorial pueden formar parte de una política pública de Zona 2.

¿El sistema público de salud podría prescribir caminatas en áreas verdes?
¿Las escuelas podrían tener prácticas de cuerpo-territorio en parques?
¿Los municipios podrían mapear áreas forestales para salud mental?
¿Los investigadores podrían usar fNIRS, EEG, HRV y respiración para evaluar los efectos psicofisiológicos de esas prácticas?
¿Las alcaldías podrían tratar el bosque urbano como infraestructura de cuidado?

Esa es la virada: el bosque deja de ser paisaje y pasa a ser política de salud, educación y pertenencia.

Límites y cuidados

Es importante mantener rigor.

Forest bathing y terapia forestal no sustituyen tratamiento médico, psicológico o psiquiátrico cuando este es necesario. Lo que el volumen ayuda a sostener es la idea de que prácticas en ambiente forestal pueden actuar como estrategias complementarias de bienestar, prevención, educación ambiental y promoción de salud.

También es necesario evitar transformar el bosque en un producto vacío. Si la práctica se vuelve solo turismo de bienestar para pocos, pierde potencia pública. La terapia forestal necesita respetar el territorio, la comunidad local, la biodiversidad, la accesibilidad y los límites ecológicos.

El bosque no puede convertirse en otra “cosa de ricos”.
Necesita ser cuerpo-territorio compartido.

Cierre

El volumen de Landi, Notaro, Sacchelli y colaboradores nos recuerda que el bosque no es solo paisaje.

Es ambiente de regulación.
Es tecnología viva de respiración.
Es espacio de pertenencia.
Es infraestructura ecológica de salud.
Es APUS en estado expandido.
Es Jiwasa entre humanos, árboles, suelo, agua y tiempo.

BrainLatam2026 mira este trabajo y pregunta: ¿cómo medir mejor esta experiencia? ¿Cómo usar NIRS/fNIRS, EEG, HRV, respiración, GSR y medidas ambientales para mostrar que el territorio participa de la salud mental y corporal?

Tal vez una de las grandes tareas de la Neurociencia Decolonial sea esta: ayudar a probar, con ciencia y sensibilidad, que el cuerpo necesita territorio vivo para no enfermar en silencio.

Porque una sociedad que destruye sus bosques destruye también sus posibilidades de respiración, pertenencia y futuro.

Referencia

Landi, A., Notaro, S., & Sacchelli, S. (Eds.). (2026). Foreste e benessere: Evidenze scientifiche e potenzialità per lo sviluppo territoriale. Milano: FrancoAngeli. ISBN ebook: 9788835192640.


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Jackson Cionek

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