Jackson Cionek
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Las danzas sociales como tecnologías populares de regulación

Las danzas sociales como tecnologías populares de regulación

Libertad, liderazgo y pertenencia en movimiento

La música comienza.

Una persona ofrece la mano.

La otra puede aceptar, pedir más distancia o permanecer observando.

Cuando la danza comienza, ningún cuerpo entra solo en el movimiento. Cada paso modifica el espacio del otro. Un acercamiento invita a una respuesta. Una pausa cambia la expectativa. Un cambio de dirección reorganiza a la pareja y, muchas veces, a toda la pista.

Tal vez la pregunta no sea solamente:

¿Qué danza te gustaría bailar?

Tal vez sea:

¿Qué tipo de relación puede vivir ahora tu Cuerpo-Territorio: suelo, intensidad, pausa, abrazo, distancia, improvisación o compañía?

De la materia que se organiza al cuerpo que danza

En En un vuelo de estorninos: las maravillas de los sistemas complejos, Giorgio Parisi muestra que componentes relativamente simples pueden producir formas colectivas mucho más complejas mediante la interacción.

Átomos, moléculas y otros elementos sin ADN pueden formar patrones, estructuras y transiciones que no fueron diseñados por una unidad central. El vuelo de los estorninos es uno de sus ejemplos más conocidos: cada ave responde principalmente a las que se encuentran cerca, pero el resultado parece un gran cuerpo moviéndose en conjunto.

Podemos comprender esta idea de manera sencilla:

La organización puede surgir de la relación sin necesitar un comandante central.

Cuando la vida entra en esta historia, el ADN hace posibles la continuidad y la herencia, pero no prescribe una única manera de vivir en grupo.

Cardúmenes, bandadas, familias y comunidades desarrollan diferentes formas de coordinar el movimiento. En algunos grupos, ciertos liderazgos permanecen durante más tiempo. En otros, cambian según el contexto, la dirección o la necesidad.

Investigaciones con peces han identificado tanto la aparición de roles de liderazgo como la capacidad de ciertos individuos para desencadenar cambios colectivos en el desplazamiento.

Las danzas sociales pertenecen a esta misma pregunta sobre la organización:

¿Cómo pueden muchos cuerpos formar un movimiento común sin perder su individualidad?

El problema comienza cuando el liderazgo se convierte en dominación

Durante mucho tiempo, la expresión “macho alfa” fue utilizada como si describiera una ley natural: un individuo fuerte dominaría a los demás y conquistaría el derecho permanente de mandar.

El biólogo L. David Mech, cuyos primeros trabajos ayudaron a popularizar parte de esta interpretación sobre los lobos, explicó posteriormente que el modelo se basaba principalmente en grupos artificiales mantenidos en cautiverio.

En poblaciones salvajes, una manada de lobos suele funcionar como una familia. Los animales descritos como “alfas” son, por lo general, los padres de los demás integrantes, no vencedores permanentes de una lucha por el poder.

Esto no significa que ninguna especie tenga jerarquías o conflictos.

Significa que reducir toda la vida colectiva a una pirámide controlada por un macho dominante es una simplificación pobre.

Aun así, el mito continúa circulando porque resulta útil para quienes venden fuerza, superioridad y obediencia como formas de identidad.

En la llamada manosfera digital, la imagen del “alfa” suele asociarse con normas rígidas de masculinidad, hostilidad hacia las mujeres y narrativas políticas reaccionarias.

Una investigación divulgada por el Ministerio de las Mujeres de Brasil analizó miles de canales brasileños y encontró que el 80 % de los clasificados como misóginos utilizaban estrategias de monetización, como publicidad, donaciones o venta de productos.

Estudios académicos también señalan relaciones entre la manosfera, la misoginia, la búsqueda de control y sectores de la derecha autoritaria.

El mito del alfa transforma al colectivo en público de un solo cuerpo.

La danza puede enseñarnos otra cosa.

La danza como democracia original

En El amanecer de todo, David Graeber y David Wengrow cuestionan la idea de que la humanidad avanzó inevitablemente desde pequeños grupos simples hacia sociedades cada vez más jerarquizadas.

La arqueología y la antropología muestran que los seres humanos experimentaron múltiples formas de organización, alternaron estructuras políticas, construyeron ciudades sin reyes y desarrollaron prácticas de libertad mucho antes de las democracias modernas.

Las danzas sociales no demuestran una teoría política, pero pueden funcionar como una pequeña experiencia de democracia original en movimiento.

Existe una tarea compartida: continuar bailando.

Para que eso ocurra, una persona puede iniciar una dirección. Pero el otro cuerpo necesita recibirla, comprenderla y responder.

Conducir no debería significar ordenar.

Seguir no debería significar obedecer.

Un paso solo existe plenamente cuando encuentra una respuesta.

En el tango, un cambio de peso puede convertirse en invitación.

En el forró, la pareja negocia proximidad, apoyo y dirección.

En la salsa, la velocidad y la alternancia exigen atención continua.

En la cumbia, la repetición sostiene un territorio compartido en el que diferentes cuerpos pueden producir variaciones.

En el bolero, el intervalo adquiere importancia.

En la bachata, la distancia, el contacto y la movilidad necesitan ajustarse continuamente.

Estas danzas no son naturalmente libres ni democráticas. También pueden reproducir machismo, coerción, roles rígidos y contactos no deseados.

Se convierten en tecnologías populares de libertad cuando el liderazgo puede circular, el contacto puede ajustarse y cada persona conserva el derecho de detenerse.

Las investigaciones sobre consentimiento en comunidades de danza social sostienen que el consentimiento debe ser afirmativo y continuo, e involucrar a docentes, organizadores y participantes en la construcción de espacios donde una invitación pueda rechazarse sin castigo.

La democracia en la danza no significa que todas las personas hagan el mismo paso.
Significa que todas pueden participar en la creación del siguiente.

BioDanza: percibirse mientras se está en movimiento

En la interpretación de BrainLatam, la BioDanza puede comprenderse como la vida percibiéndose a sí misma a través del movimiento.

La persona no necesita esperar hasta el final de la danza para saber qué ocurrió.

Siente mientras se mueve.

Percibe el peso.

Encuentra o pierde el equilibrio.

Se aproxima.

Retrocede.

Acepta una propuesta.

Transforma otra.

La formulación de BrainLatam según la cual “la conciencia es un movimiento que se percibe a sí mismo” ayuda a pensar la danza no como una simple ejecución de órdenes, sino como una producción continua de percepción y elección.

Se trata de una hipótesis conceptual e investigativa, no de la validación de un protocolo terapéutico universal.

También modifica el significado de regulación.

Regularse no significa necesariamente calmarse.

Un Cuerpo-Territorio puede necesitar suelo y repetición.

Otro puede necesitar velocidad.

Otro necesita distancia.

Otro encuentra seguridad en un abrazo.

Otro solo puede permanecer presente cuando el contacto es opcional.

Una danza reguladora no es la que impone armonía.

Es la que devuelve posibilidades.

Jiwasa y Quorum Sensing Humano

Dentro de la hipótesis BrainLatam, Jiwasa es el estado relacional en el que el “yo” participa de un “nosotros” sin desaparecer dentro de él.

Una pareja puede convertirse en Jiwasa cuando encuentra un ritmo compartido y, al mismo tiempo, conserva el derecho a variar.

Una rueda puede convertirse en Jiwasa cuando acoge diferentes niveles e intensidades de participación.

Una pista deja de ser Jiwasa cuando la sincronización comienza a exigir obediencia.

El Quorum Sensing Humano es utilizado por BrainLatam como metáfora para investigar cómo las personas perciben cambios en el estado del grupo y ajustan su participación.

No significa que los seres humanos funcionen literalmente como colonias bacterianas.

Significa observar cómo el ritmo, la respiración, la distancia, la mirada y el movimiento pueden indicar que el colectivo está cambiando.

En la pista, percibes cuándo las personas están ganando confianza.

Percibes cuándo el espacio está tenso.

Percibes cuándo alguien necesita detenerse.

Percibes cuándo el grupo encontró una pulsación compartida.

Esa pertenencia puede regular.

Pero también puede capturar.

Por eso, un Jiwasa verdadero no nace solamente de la sincronía. Necesita consentimiento, libertad y posibilidad de desacuerdo.

El Festival como territorio de investigación

El Festival de Danza de Joinville puede investigar estas relaciones sin retirar la danza de su territorio.

Con un sistema como el Brite Ultra, sería técnicamente posible sincronizar registros de fNIRS de hasta 30 participantes en situaciones más naturalistas.

Los investigadores podrían observar parejas o grupos durante cambios de ritmo, liderazgo, distancia y contacto.

Pero ninguna medición cerebral podría demostrar por sí sola democracia, pertenencia o consentimiento.

Una investigación responsable necesitaría reunir movimiento, señales corporales, contexto cultural, decisiones de aproximación o rechazo y relatos en primera persona.

La neurociencia podría preguntar cuándo se coordina un grupo.

Las personas participantes tendrían que decir si esa coordinación fue vivida como libertad, placer, esfuerzo, incomodidad u obligación.

El próximo paso pertenece a la relación

La música continúa.

Alguien inicia un movimiento.

Otro cuerpo lo recibe, lo modifica o lo rechaza.

Tal vez exista un liderazgo durante algunos segundos.

Después cambia.

Tal vez la pareja se aproxime.

Después encuentra distancia.

El movimiento colectivo no necesita un macho alfa.

Necesita atención, escucha, confianza y libertad, para que el próximo paso no esté decidido antes del encuentro.

¿Qué danza necesita ahora tu Cuerpo-Territorio?

Tal vez forró.

Tal vez tango.

Tal vez salsa, cumbia, bolero o bachata.

Tal vez solamente observar.

La respuesta no se encuentra en la superioridad de una modalidad.

Se encuentra en la posibilidad de elegir una relación en la que el cuerpo pueda participar sin desaparecer.

En el texto anterior, el contacto devolvió espacio para que una región del cuerpo pudiera señalar y explorar nuevos caminos.

A partir de aquí, la investigación avanzará hacia otra disputa por el movimiento colectivo:

¿Puede la danza en vivo devolver presencia a cuerpos acostumbrados a ser conducidos por la fragmentación y la polarización de las redes sociales?


Referencias y sus contribuciones

PARISI, Giorgio. En un vuelo de estorninos: las maravillas de los sistemas complejos.
Contribución: ofrece una base para comprender cómo las interacciones locales pueden generar formas colectivas complejas sin un mando central.

GRAEBER, David; WENGROW, David. El amanecer de todo: una nueva historia de la humanidad.
Contribución: demuestra que las sociedades humanas siempre experimentaron formas diversas de libertad, liderazgo y organización política, cuestionando la idea de que la jerarquía es inevitable.

MECH, L. David. “Alpha Status, Dominance, Leadership, and Division of Labor in Wolf Packs”.
Contribución: corrige la interpretación popular del “macho alfa” al mostrar que las manadas de lobos salvajes suelen funcionar como familias y no como arenas permanentes de lucha por el mando.

MCMAINS, Juliet. “Fostering a Culture of Consent in Social Dance Communities”. Journal of Dance Education, 2022.
Contribución: fundamenta la necesidad de un consentimiento afirmativo y continuo en las danzas sociales.

BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. BioDanza, NeuroDanza y conciencia en movimiento.
Contribución: presenta la BioDanza como un campo exploratorio en el que el cuerpo percibe y reorganiza su propia experiencia mientras se mueve.

BRAINLATAM; CIONEK, Jackson. Quorum Sensing Humano y Jiwasa.
Contribución: ofrece metáforas para investigar coordinación, pertenencia y cambio colectivo sin reducir al grupo a una mente única.

ARTINIS MEDICAL SYSTEMS. Brite Ultra: sistema de hyperscanning con fNIRS.
Contribución: presenta una posibilidad técnica para registrar simultáneamente cambios hemodinámicos corticales en grupos, sin confundir esos registros con medidas directas de libertad, democracia o pertenencia.

MINISTERIO DE LAS MUJERES DE BRASIL. Investigación sobre la monetización de contenidos misóginos en YouTube, 2024.
Contribución: muestra cómo los discursos de masculinidad rígida y hostilidad hacia las mujeres pueden transformarse en ecosistemas digitales lucrativos.







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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States