Jackson Cionek
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¿La conciencia habla una lengua?

¿La conciencia habla una lengua?

Si representamos para movernos y, al movernos, transformamos el cuerpo que volverá a representar, quizá la conciencia comience antes de las palabras

Imagina a un chef creando un plato que nunca antes existió.

Tiene una expectativa.

Tal vez pueda describirla.

Tal vez no.

Comienza a cocinar.

Huele.

Prueba.

Muerde.

Se detiene.

Algo no coincide con lo que esperaba.

Tal vez el aroma sea correcto, pero la textura no.

Tal vez la acidez aparezca demasiado pronto.

Tal vez el sabor parezca equilibrado y, aun así, algo en el cuerpo siga diciendo:

esto todavía no es.

El chef cambia la temperatura.

Agrega un ingrediente.

Retira otro.

Prueba nuevamente.

No necesitamos imaginar que, durante todo ese proceso, existe una frase completa narrándose dentro de su cabeza.

Algo puede ocurrir antes:

“El movimiento que estoy realizando no está produciendo aquello que esperaba sentir.”

Esa diferencia modifica el siguiente movimiento.

Y quizá sea justamente aquí donde podamos comenzar a formular otra pregunta sobre la Metacognición.

No solamente:

“¿Cómo pensamos sobre nuestros pensamientos?”

Sino:

¿Cómo percibe un Cuerpo-Territorio aquello que su propio movimiento está produciendo y utiliza esa información para cambiar lo que sucederá después?

Para llegar a esta pregunta, primero necesitamos aclarar dónde está ocurriendo todo esto.


El 3D no es una representación

En la hipótesis de Conciencia 5D de BrainLatam, el 3D no es un espacio mental abstracto.

No es una metáfora.

No es una representación matemática del cerebro.

Es el espacio tridimensional real ocupado por el organismo vivo.

Cerebro.

Sangre.

Neuronas.

Vísceras.

Músculos.

Órganos sensoriales.

Postura.

Respiración.

Metabolismo.

Todo continúa ocurriendo dentro de la continuidad física de un mismo cuerpo.

Podemos medir EEG en una región.

Actividad muscular en otra.

Frecuencia cardíaca.

Movimientos oculares.

Oxigenación cerebral.

Hormonas.

Pero esos son recortes metodológicos.

El método puede recortar. El organismo nunca estuvo recortado.

Antonio y Hanna Damasio han propuesto que una mente consciente depende de la producción continua de sentimientos interoceptivos, de imágenes relacionadas con el organismo y el ambiente, y de procesos que integran esas señales dentro de una perspectiva subjetiva.

BrainLatam propone un paso conceptual propio:

La conciencia no ocurre en un cerebro que lleva consigo un cuerpo. Ocurre en un cuerpo vivo que tiene cerebro.


Las representaciones son configuraciones dinámicas de ese organismo

Ahora necesitamos otra distinción.

El 3D no es la representación.

El 3D es la condición física dentro de la cual cualquier representación puede ocurrir.

Aquello que llamamos representación corresponde, en nuestra hipótesis, a configuraciones dinámicas de ese organismo tridimensional.

Un olor puede reclutar una configuración.

Una música, otra.

Una palabra.

Una postura.

Un recuerdo.

Una sensación visceral.

El movimiento de otra persona.

Estas configuraciones pueden involucrar distintas regiones cerebrales, frecuencias y redes neurales.

Pero siguen ocurriendo dentro del mismo organismo, con sangre, músculos, vísceras, sentidos y cerebro.

Y existe algo todavía más importante:

Una representación no solamente describe lo que está ocurriendo. Puede participar de lo que el organismo hará después.

Aquí la representación encuentra al movimiento.


Representamos para movernos

Volvamos al conjunto caballo-jinete.

El jinete percibe el ritmo del caballo.

Su tensión.

Dirección.

Velocidad.

Pequeñas modificaciones posturales.

Estas señales participan de una representación dinámica:

este caballo, en este estado, en relación conmigo.

Esa representación modifica el cuerpo del jinete.

Cambia su postura.

La pelvis.

La distribución del peso.

Las manos.

El tono muscular.

El timing.

El caballo percibe esos cambios.

Responde.

Pero ahora el caballo ya no es exactamente el mismo sistema que produjo la representación anterior.

Su respuesta genera nueva información.

El jinete necesita representar nuevamente.

Tenemos:

percepción → representación → movimiento → transformación de la relación → nueva percepción → nueva representación.

Esto revela una propiedad central:

Representamos para movernos; al movernos, transformamos el cuerpo —y el territorio— que serán representados después.

La representación modifica el sistema.

Y el sistema modificado producirá la siguiente representación.


El chef también transforma el cuerpo que percibe

Regresemos ahora a la cocina.

Aquello que llamamos flavor ya es una experiencia multisensorial: gusto y olfato interactúan intensamente, mientras la textura, la temperatura y la información somatosensorial también participan de la experiencia alimentaria.

Un chef experimentado no posee solamente más recetas.

Años de probar, comparar, equivocarse y corregir han transformado aquello que consigue distinguir.

Una pequeña diferencia en el aroma que otra persona quizá ni siquiera perciba puede modificar su próximo movimiento.

Esto significa que la experiencia no solamente añadió respuestas a su repertorio.

Modificó el sistema capaz de percibir diferencias.

Lo mismo puede ocurrir con el pianista.

El atleta.

El jinete.

El bailarín.

La práctica no enseña solamente movimientos nuevos a un cuerpo que permanece igual.

Transforma el cuerpo que después percibirá qué movimientos existen.

Aquí reaparece el APUS.


Lo posible también depende de quién consigue percibirlo

Dos personas pueden encontrarse frente a la misma situación física y, aun así, no percibir las mismas posibilidades.

Un chef percibe posibilidades en los ingredientes.

Un músico, en una secuencia sonora.

Un jinete experimentado, en modificaciones muy pequeñas del cuerpo del caballo.

Un bailarín, en relaciones entre equilibrio, articulaciones y espacio que otra persona quizá ni siquiera pueda imaginar.

En la hipótesis BrainLatam:

APUS es el campo de movimientos percibidos como posibles por un Cuerpo-Territorio en un determinado momento.

Pero ahora podemos agregar:

El APUS también depende de la historia del sistema que percibe.

Un movimiento puede existir físicamente y aun así no existir para mí como posibilidad.

Después del aprendizaje, de la experiencia o del encuentro con otro Cuerpo-Territorio, puede comenzar a aparecer.

El mundo no necesariamente cambió.

Cambió el cuerpo capaz de representarlo.


¿Y si la Metacognición comenzara allí?

Tal vez la Metacognición no necesite comenzar con:

“Estoy pensando sobre mi pensamiento.”

Existen evidencias de monitoreo metacognitivo antes de la capacidad de producir relatos verbales complejos.

Bebés de 12 y 18 meses han mostrado señales conductuales de monitoreo de confianza y fueron capaces de utilizar esa información para mantener o modificar una decisión posterior. Ese mismo estudio también identificó una respuesta electrofisiológica relacionada con el monitoreo de errores.

También sabemos que los juicios de confianza pueden incorporar información proveniente del propio movimiento.

Y la Metacognición puede estudiarse en otros dominios sensoriales, incluido el olfato, comparando desempeño, confianza y comprensión de la propia precisión.

Esto no significa:

oler = Metacognición.

Ni:

moverse = Metacognición.

BrainLatam propone algo más preciso:

La Metacognición 5D puede comenzar cuando un Cuerpo-Territorio incorpora información sobre la diferencia entre aquello que su movimiento produjo y aquello que esperaba sentir, y utiliza esa diferencia para reorganizar el siguiente movimiento.

El chef prueba.

No coincide.

Cambia.

El músico toca.

Escucha.

Corrige.

El bailarín desplaza el peso.

Siente que el equilibrio se escapa.

Reorganiza el cuerpo.

Existe monitoreo.

Existe comparación.

Existe actualización.

Las palabras pueden llegar después.


“Algo no encaja” puede llegar antes de “estoy equivocado”

Aquí volvemos a encontrarnos con la pregunta del blog sobre la confusión.

Una incongruencia no necesita llegar como un argumento verbal.

Puede llegar como:

un olor inesperado;

una tensión corporal;

un movimiento observado;

una nota musical;

la expresión facial de otra persona;

una sensación visceral;

una textura.

Primero:

algo no encaja.

Después, quizá:

“estoy equivocado.”

O:

“necesito cambiar.”

O quizá nunca aparezca una frase completa.

Aparece solamente un movimiento diferente.

Esto abre una posibilidad importante:

La Metacognición quizá se parezca menos a una voz que observa el pensamiento y más a una propiedad recursiva de un organismo capaz de sentir las consecuencias de sus propios movimientos.

Esta es una hipótesis BrainLatam.


La lengua cambia entonces de posición

Si la Metacognición puede comenzar antes de las palabras, esto no reduce la importancia del lenguaje.

Al contrario.

Lo vuelve todavía más interesante.

Porque ahora podemos preguntar:

¿Qué puede hacer una palabra con un organismo que ya percibe, siente, recuerda y se mueve?

Una palabra puede reclutar recuerdos.

Cambiar la atención.

Reorganizar relaciones.

Estabilizar una categoría.

Abrir una comparación.

Transmitir una experiencia a otro Cuerpo-Territorio.

Pensemos nuevamente en:

fracaso.

Una historia incorporada puede organizar:

fracaso → vergüenza → amenaza → esconderse.

Otra reorganización semántica puede producir:

fracaso → diferencia entre lo esperado y lo obtenido → información → actualizar.

La palabra continúa siendo la misma.

Pero los próximos movimientos posibles cambiaron.

Por eso:

El lenguaje puede funcionar como una tecnología para reorganizar las configuraciones representativas del Cuerpo-Territorio.

No necesita crear la conciencia para poder transformarla.


Y una lengua no necesita ser hablada

Aquí las comunidades Sordas se vuelven fundamentales para la propia teoría.

Una lengua de señas no es una versión empobrecida de una lengua oral.

Es una lengua humana estructurada en una modalidad visuoespacial.

Movimiento de las manos.

Configuración.

Localización.

Cuerpo.

Expresión facial.

Espacio.

Un estudio de 2025 con adultos Sordos usuarios de Lengua Italiana de Señas mostró que el esfuerzo percibido, la confianza y la sensación de comprensión durante narrativas señalizadas podían investigarse metacognitivamente y se relacionaban con la competencia lingüística.

Esto disuelve una pregunta mal formulada:

“¿Cómo puede pensar una persona Sorda sin palabras habladas?”

Ya no necesitamos formularla.

La pregunta más adecuada es:

¿A través de qué configuraciones corporales y modalidades sensoriales puede un Cuerpo-Territorio representar y monitorear sus propios movimientos?

En América Latina esto significa tomar en serio Libras, la Lengua de Señas Chilena y las comunidades Sordas de diferentes territorios.

No como excepciones.

Sino como oportunidades científicas para comprender más profundamente la conciencia.


La biología crea condiciones; el territorio transforma el sistema

No comenzamos desde cero.

Existe una historia biológica.

Un organismo humano llega al mundo con una determinada arquitectura sensorial, motora, interoceptiva y neural.

Pero ese organismo encuentra un territorio.

Una lengua.

Comidas.

Olores.

Música.

Clima.

Gestos.

Amenazas.

Afectos.

Tecnologías.

Otros cuerpos.

Y cada encuentro puede transformar aquello que será representado posteriormente.

Este punto es central:

El Cuerpo-Territorio no recibe cultura permaneciendo biológicamente intacto, como si fuera un recipiente. La experiencia participa en la transformación del propio sistema que continuará percibiendo.

Tekoha puede entonces pensarse, en la extensión operacional de BrainLatam, no como un territorio almacenado dentro del cerebro, sino como:

la capacidad de territorios vividos anteriormente de continuar participando en las configuraciones actuales del organismo.

Un olor puede permitir que un territorio ausente vuelva a participar en el cuerpo presente.

También una música.

Una palabra.

Un gesto.

Una comida.


¿Y qué ocurre con las lenguas amerindias?

Ahora podemos llegar a ellas sin caer en determinismo lingüístico.

El Mbyá Guaraní, por ejemplo, presenta patrones de marcación gramatical muy diferentes de aquellos más familiares para hablantes de portugués o español, incluyendo patrones activo-estativos y jerárquicos en la marcación de personas y relaciones gramaticales.

Esto no demuestra que un hablante de Mbyá Guaraní tenga “otra conciencia”.

Sería un salto injustificado.

Pero permite formular una pregunta científica mucho más interesante:

Si una lengua vuelve recurrentemente relevantes determinadas relaciones entre persona, agencia, acción y afectación dentro de su propia estructura, ¿pueden esas regularidades participar de las trayectorias representativas reclutadas durante la interpretación?

No:

la lengua determina la conciencia.

Sino:

Cuerpo-Territorio + lengua + memoria + atención + historia pueden participar de aquello que se vuelve más fácil de representar y percibir como posible.


Donde termina la ciencia y comienza BrainLatam

La literatura científica sostiene que la conciencia involucra interacciones entre sentimientos corporales, imágenes y perspectiva subjetiva.

Existe evidencia de monitoreo metacognitivo antes del relato verbal explícito.

Existen formas de confianza metacognitiva asociadas a información motora y olfativa.

Y las personas Sordas pueden monitorear confianza, esfuerzo y comprensión dentro de una lengua visuoespacial.

La lingüística también demuestra una enorme diversidad en las maneras en que las lenguas humanas organizan gramaticalmente participantes y acciones.

Estos hallazgos no demuestran la Conciencia 5D.

No demuestran APUS.

No demuestran Tekoha.

A partir de aquí:

BrainLatam.

Nuestra hipótesis es que el 3D corresponde al cuerpo físico continuo dentro del cual ocurre toda representación humana.

Las representaciones son configuraciones dinámicas de ese organismo.

Participan del movimiento.

Los movimientos modifican el organismo y el territorio.

Y el sistema modificado produce nuevas representaciones.

Por eso:

Representamos para movernos; al movernos, transformamos el cuerpo que volverá a representar.

Dentro de este proceso, la Metacognición quizá no necesite comenzar como una palabra.

Puede comenzar cuando aparece una diferencia:

“El movimiento que estoy realizando no está produciendo aquello que esperaba sentir.”

El lenguaje puede entonces nombrar esa diferencia.

Compartirla.

Estabilizarla.

Cuestionarla.

O crear nuevas relaciones semánticas capaces de hacer aparecer movimientos que antes eran invisibles para el APUS.

Tal vez, entonces, la pregunta del título deba permanecer abierta.

¿La conciencia habla una lengua?

Quizá algunas veces.

Pero antes de hablar, ya puede:

sentir.

representar.

moverse.

comparar.

equivocarse.

reorganizarse.

Y quizá las palabras sean una de las tecnologías extraordinarias mediante las cuales un Cuerpo-Territorio aprende a transformar aquello que será capaz de representar después.

Neuro Desafío Latam

Piensa en la última vez que algo cambió profundamente tu manera de pensar.

¿El cambio comenzó cuando encontraste nuevas palabras — o tu Cuerpo-Territorio ya había cambiado la manera de representar el problema antes de que pudieras explicar qué estaba ocurriendo?


Referencias científicas

Damasio, A., & Damasio, H. (2024). Homeostatic Feelings and the Emergence of Consciousness. Journal of Cognitive Neuroscience, 36(8), 1653–1659. DOI: 10.1162/jocn_a_02119.

Goupil, L., & Kouider, S. (2016). Behavioral and Neural Indices of Metacognitive Sensitivity in Preverbal Infants. Current Biology, 26(22), 3038–3045. DOI: 10.1016/j.cub.2016.09.004.

Culot, C., Notebaert, W., & Gevers, W. (2025). Metacognition in motion: The interplay between motor evidence and visual information in shaping sensorimotor confidence. Cortex, 189, 35–49. DOI: 10.1016/j.cortex.2025.05.004.

Longley, B. F., Hsiao, M. H., Smith, B. C., & Garfinkel, S. N. (2025). Investigating the Correspondence between Accuracy, Confidence, and Metacognitive Insight for Olfactory Processing. Multisensory Research, 39(3–5), 445–469. DOI: 10.1163/22134808-bja10174.

Gianfreda, G. et al. (2025). The impact of face masks on metacognition in sign language is mediated by proficiency. Cognitive Processing. DOI: 10.1007/s10339-024-01254-5.

Wallace, M. T. (2015). Multisensory Perception: The Building of Flavor Representations. Current Biology, 25(20), R986–R988. DOI: 10.1016/j.cub.2015.09.009.

Thomas, G., Duarte, G., & Ismael, A. (2025). Case-Dependent Agreement in an Active–Stative Language. Languages, 10(9), 221. DOI: 10.3390/languages10090221.







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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States