Jackson Cionek
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¿El contexto entró en el cerebro - o nunca estuvo fuera de él?

¿El contexto entró en el cerebro - o nunca estuvo fuera de él?

Durante mucho tiempo, una parte importante de la investigación sobre psicodélicos se organizó alrededor de una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué hacen estas sustancias con el cerebro?

Esta pregunta produjo descubrimientos relevantes sobre conectividad, oscilaciones, modularidad, diversidad de estados neurales y modificaciones en la relación entre sistemas sensoriales y asociativos. Pero el estudio de Devon Stoliker y colaboradores, publicado en Nature en 2026, permite desplazar la pregunta: ¿qué ocurre con la actividad cerebral cuando el organismo encuentra contextos diferentes bajo los efectos de la psilocibina?

Y podemos avanzar un paso más:

después de cada encuentro, ¿el sujeto que llega al siguiente contexto continúa siendo exactamente el mismo?

Aquí es donde el artículo Psychedelics align brain activity with context se vuelve especialmente interesante para nuestros conceptos de Conciencia 5D y Cuerpo-Territorio. No porque demuestre ninguno de ellos, sino porque su diseño experimental hace difícil tratar el contexto como un simple escenario.

La pregunta que hicieron los autores

Los investigadores estudiaron a 62 adultos y combinaron fMRI y EEG en cuatro condiciones: reposo, meditación, música y película, antes y durante los efectos de la psilocibina.

En lugar de buscar únicamente cambios promedio en la actividad cerebral, utilizaron análisis temporales capaces de representar la dinámica neural como trayectorias de baja dimensionalidad.

Bajo psilocibina, los autores observaron una redistribución de la integración funcional y cambios espectrales compatibles con hallazgos anteriores. Pero la contribución más original apareció cuando siguieron la dinámica cerebral a lo largo del tiempo: los diferentes contextos se volvieron más distinguibles en las trayectorias neurales a medida que aumentaba la intensidad subjetiva de la experiencia.

En otras palabras, la actividad cerebral no parecía simplemente más variable.

Se volvía más alineada con aquello que estaba ocurriendo.

Más entropía no significa simplemente más desorden

La investigación psicodélica utiliza con frecuencia conceptos como entropía, diversidad neural y reducción de la organización modular para describir estados alterados de conciencia.

En 2026, Bruno Moses, Manoj Doss y Enzo Tagliazucchi publicaron una revisión crítica mostrando que no existe una equivalencia sencilla entre mayor entropía cerebral y mayor riqueza fenomenológica. Diferentes métricas de entropía miden propiedades distintas, los aumentos no son exclusivos de los psicodélicos y todavía existen limitaciones importantes cuando la entropía se transforma en un biomarcador directo de la conciencia.

El trabajo de Stoliker y colaboradores vuelve esta cautela todavía más relevante.

Si observáramos solamente la reducción de algunas formas habituales de organización, podríamos describir el estado psicodélico simplemente como más “desordenado”. Pero cuando los autores preservaron la dimensión temporal, apareció otra forma de organización: las trayectorias neurales contenían más información sobre el contexto.

Por lo tanto:

menos orden en una escala no significa ausencia de organización en otra.

El contexto no era decoración

Música, meditación, película y reposo no funcionaron únicamente como fondos sobre los cuales la psilocibina producía sus efectos.

Participaban de la configuración observada.

La música presentada al participante continúa siendo un estímulo físicamente identificable. La película también. La meditación sigue instrucciones que pueden describirse experimentalmente.

Pero aquello que cada uno de esos elementos encuentra en el sujeto no es idéntico.

La música encuentra memoria.

La película encuentra historia.

La meditación encuentra expectativas, hábitos, incomodidades, familiaridades y estados corporales.

El encuentro del sujeto con el objeto modifica al sujeto

En nuestro texto “Los datos no son significado”, propusimos una formulación central:

“El encuentro añade un nombre al objeto y una posibilidad al sujeto.”

Un signo no llega a un Cuerpo-Territorio vacío. Encuentra experiencias, hábitos, memorias, estados fisiológicos y representaciones previamente disponibles.

Esto modifica profundamente la forma de leer el estudio de Stoliker.

Podemos describir cuatro contextos:

música.

película.

meditación.

reposo.

Pero esos nombres todavía pertenecen a la organización externa del experimento.

El contexto vivido emerge en el encuentro.

La misma música puede activar consuelo en una persona, duelo en otra y religiosidad en una tercera. Y mañana puede encontrar un Cuerpo-Territorio diferente de aquel que encontró hoy.

El dato puede permanecer igual.

El significado posible no necesita permanecer igual.

Por eso, la relación puede ser descrita no solamente como:

sujeto → objeto → respuesta

sino como:

sujeto → encuentro → transformación → nuevo sujeto → nuevo encuentro.

El encuentro del sujeto con el objeto modifica al sujeto que encontrará el próximo objeto.

¿El contexto entró en el cerebro?

Tal vez la propia pregunta todavía contenga una separación que necesitamos examinar.

Decir que el contexto “entró” en el cerebro sugiere dos entidades previamente independientes:

primero, el cerebro.

Después, el mundo.

Finalmente, una flecha conectándolos.

El estudio de Stoliker no demuestra que esta división sea falsa. Pero muestra algo experimentalmente importante: para comprender determinadas configuraciones neurales, necesitamos saber en qué contexto ocurren.

Eliminar el contexto del análisis significa eliminar información necesaria para explicar la propia dinámica neural.

Esto se aproxima a nuestro concepto de Cuerpo-Territorio.

En nuestra propuesta, territorio no es simplemente aquello que comienza fuera de la piel. Luz, sonido, temperatura, otras personas, lenguaje, historia, ritmos y condiciones materiales participan de las posibilidades desde las cuales el Cuerpo puede configurarse y percibir Ser.

El artículo no demuestra el Cuerpo-Territorio.

Pero nos permite preguntar:

si el contexto es necesario para explicar la organización neural que observamos, ¿hasta qué punto podemos continuar tratándolo solamente como una variable externa?

Embeddedness: cuando cambia la frontera percibida

Los autores también encontraron una relación especialmente interesante entre el alineamiento contextual y la experiencia subjetiva.

Los participantes que informaron experiencias más intensas de disolución de las fronteras entre el self y el ambiente también mostraron un mayor alineamiento de la dinámica cerebral con el contexto. Los autores utilizan el término embeddedness para describir esta sensación de continuidad con el entorno.

El estudio no demostró que cerebro y ambiente se conviertan en una única entidad, ni descubrió una “firma neural de la unidad”.

Mostró algo más riguroso:

cuanto más profundas eran determinadas experiencias subjetivas, más claramente la dinámica neural se diferenciaba según el contexto.

Conciencia 5D: la atención no crea aquello que encuentra

Aquí necesitamos preservar una distinción importante.

En la Conciencia 5D, la atención no crea el estímulo ni hace que algo comience a existir dentro del Cuerpo-Territorio. Una diferencia puede ya estar siendo procesada materialmente y participando de la configuración del organismo sin dominar el canal atencional.

Cuando un determinado elemento recluta mayor atención, puede adquirir mayor peso funcional y convertirse en algo más capaz de reorganizar la experiencia. Pero no surge de la nada en ese instante.

El contexto puede estar participando antes de ser nombrado.

El próximo contexto encuentra otro Cuerpo-Territorio

Tal vez esta sea la consecuencia más importante de nuestra lectura.

Si un encuentro transforma al organismo, entonces el orden de las experiencias deja de ser solamente un detalle metodológico.

La música después de una meditación no encuentra necesariamente al mismo sujeto que habría encontrado antes de ella.

Una película después de una experiencia subjetiva intensa puede adquirir otras posibilidades.

¿Cuánto del estado actual transporta el estado anterior?

¿Cuánto del próximo encuentro ya fue modificado por el encuentro que acaba de terminar?

Esta pregunta va más allá del artículo de Stoliker y colaboradores.

Es nuestra.

Pero su experimento crea espacio para formularla.

Tal vez llamamos ruido a aquello que todavía no sabíamos seguir

La ciencia busca con frecuencia regularidades que permanecen estables a pesar de las modificaciones del ambiente.

Eso es fundamental.

Pero quizá existan formas de estabilidad definidas precisamente por la capacidad de cambiar de forma coherente con el contexto.

En ese caso, estabilidad no significaría permanecer igual.

Significaría mantener continuidad mientras se reorganiza.

Comienza una música.

La atención cambia.

La frontera percibida entre self y ambiente puede cambiar.

La trayectoria neural cambia.

Y el Cuerpo-Territorio que emerge de aquel encuentro ya no necesita ser exactamente el mismo que entró en él.

Tal vez la pregunta más interesante deje entonces de ser únicamente:

“¿Qué hace la psilocibina con el cerebro?”

y pase a ser:

“¿Qué ocurre cuando un Cuerpo-Territorio se vuelve más disponible para ser reorganizado por el contexto que encuentra?”

Y aún más:

“¿Qué ocurrirá en el siguiente encuentro cuando el encuentro anterior ya haya modificado a aquel que irá a encontrarlo?”

Stoliker y colaboradores encontraron organización allí donde una descripción anterior podría haber visto solamente desorden.

Nuestra lectura añade otra posibilidad:

el contexto no solamente encuentra al Cuerpo-Territorio. Cada encuentro ayuda a producir el Cuerpo-Territorio que encontrará el próximo contexto.

Tal vez sea precisamente ahí donde sujeto y objeto dejan de ocupar posiciones completamente independientes.

En el encuentro, el objeto adquiere una nueva posibilidad de significado.

Y el sujeto adquiere una nueva posibilidad de Ser.

Referencias

Stoliker, D., Novelli, L., Khajehnejad, M., et al. (2026). Psychedelics align brain activity with context. Nature, 656, 936–947. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10910-z

Moses, B., Doss, M. K., & Tagliazucchi, E. (2026). A critical review of brain entropy as a biomarker of the psychedelic state. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 186, 106720. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2026.106720

BrainLatam. (2026). Dados não são significado: o signo só ganha vida no encontro. BrainLatam. https://brainlatam.com/blog/dados-nao-sao-significado-8571







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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States