¿Dónde termina un cerebro cuando comenzamos a actuar como “nosotros”?
¿Dónde termina un cerebro cuando comenzamos a actuar como “nosotros”?
Cuando las palabras comienzan a atraparnos
Serie Especial BrainLatam — SBNeC 2026
Comencemos sin EEG.
Imaginemos un caballo y un jinete en movimiento.
El jinete ajusta su cuerpo.
El caballo lo percibe.
Responde.
Esa respuesta modifica nuevamente al jinete.
Y el ciclo continúa:
caballo percibe
→ responde
→ jinete percibe
→ responde.
El caballo sigue siendo caballo.
El jinete sigue siendo jinete.
Pero el movimiento que vemos no pertenece completamente a ninguno de los dos.
Surge de la relación entre ambos.
En BrainLatam ya hemos utilizado este conjunto caballo-jinete para preguntar qué ocurre cuando dos Cuerpos-Territorios dejan de coexistir solamente y comienzan a modificar recíprocamente sus movimientos.
Ahora podemos traer la pregunta hacia nosotros:
Cuando tú y yo necesitamos coordinar nuestras acciones, ¿aparece algo que solo puede existir porque existe un “nosotros”?
Coordinar no significa desaparecer dentro del otro
Esta diferencia es importante.
El alto rendimiento entre caballo y jinete no exige que uno desaparezca dentro del otro.
Tampoco exige que uno controle completamente al otro.
Existe diferencia.
Existe iniciativa.
Existe respuesta.
Existe ajuste.
Algo parecido ocurre en la música.
Dos músicos no necesitan tocar la misma nota.
En una conversación, no necesitamos pensar igual.
En un equipo, no necesitamos hacer exactamente el mismo movimiento.
Tal vez la coordinación más interesante aparezca precisamente cuando:
seguimos siendo diferentes y, aun así, logramos producir juntos algo que no existía para ninguno de nosotros de manera aislada.
Esta idea prepara el terreno para una palabra aimara:
Jiwasa.
Pero antes necesitamos entrar al laboratorio.
¿Y si pudiéramos modificar experimentalmente el “entre nosotros”?
En 2025, Ivo Leiva-Cisterna, Paulo Barraza, Eugenio Rodríguez y Guillaume Dumas realizaron un experimento especialmente importante en Chile.
Gran parte de los estudios de hyperscanning registra simultáneamente la actividad cerebral de dos personas y busca saber si existe sincronización durante la interacción.
Pero existe un problema.
La sincronización no significa necesariamente cooperación.
Los dos cerebros pueden simplemente estar respondiendo al mismo estímulo.
Leiva-Cisterna y colaboradores intentaron ir más allá de la correlación.
Formaron 30 díadas y utilizaron estimulación visual rítmica simultánea a 16 Hz y 40 Hz, mientras los participantes realizaban una tarea que dependía de la coordinación entre ambos.
La estimulación aumentó la sincronización inter-cerebral en las frecuencias objetivo y, especialmente en la condición de 16 Hz, favoreció una coordinación conductual más sostenida.
Esto cambia la pregunta.
Ya no estamos diciendo solamente:
“dos personas cooperaron y sus cerebros se sincronizaron”.
El experimento consiguió intervenir en el acoplamiento y observar un cambio en la conducta cooperativa.
Los autores presentan el resultado como evidencia causal de una contribución funcional de la sincronización inter-cerebral a la coordinación de la díada.
No crearon un cerebro colectivo.
No fusionaron dos conciencias.
Pero mostraron algo fascinante:
modificar una propiedad de la relación entre dos sistemas puede modificar aquello que logran hacer juntos.
Tal vez la unidad relevante no sea siempre solamente “yo”
La Neurociencia necesita recortar.
Colocamos a una persona frente a una tarea.
Medimos su EEG.
Su conducta.
Su respuesta.
Este recorte ha producido un conocimiento enorme.
Pero tiene un límite.
Si aquello que queremos explicar solo ocurre cuando existe otra persona, estudiar un único cerebro puede dejar una parte importante fuera.
Investigadores en México vienen trabajando exactamente sobre este problema.
Pablo Nogueira-Islas, Paola Olguín-Rodríguez y colaboradores propusieron un paradigma de EEG hyperscanning para comparar cooperación y competencia, incluyendo condiciones de control destinadas a distinguir mejor la sincronización que surge de la interacción de aquella producida simplemente por estímulos externos compartidos.
Esto nos recuerda una regla importante:
Sincronizar no significa, por sí mismo, formar un “nosotros”.
Jiwasa cambia la pregunta
Ahora podemos volver a los Andes.
En la lengua aimara existe Jiwasa, utilizada para un “nosotros” inclusivo que involucra tanto a quien habla como a la persona con quien se habla.
Investigadores peruanos como Saúl Bermejo-Paredes y Yanet Maquera-Maquera discuten esta estructura relacional de la lengua aimara en un trabajo publicado en 2025.
No queremos transformar Jiwasa en una traducción de:
cooperación
o:
sincronización cerebral.
Mucho menos queremos decir que una palabra ancestral ya describía el hyperscanning.
Queremos permitir que la palabra abra una ventana.
Normalmente preguntamos:
¿Qué me ocurre cuando coopero contigo?
Jiwasa nos permite ensayar otra pregunta:
¿Qué nos ocurre cuando el resultado depende de nuestra relación?
Parece un cambio pequeño.
Pero puede cambiar la variable de interés.
Del “yo puedo” al “nosotros podemos”
Volvamos al caballo y al jinete.
El jinete no produce solo el movimiento del conjunto.
El caballo tampoco.
Ahora pensemos en dos personas cargando una mesa.
Una levanta primero.
La otra lo siente.
Se ajusta.
La primera responde nuevamente.
En pocos segundos aparece una secuencia de anticipaciones y correcciones.
Podemos preguntar:
¿Quién está controlando a quién?
Tal vez sea la pregunta equivocada.
Podemos preguntar:
¿Cómo estamos logrando coordinarnos?
Esa diferencia importa.
Porque Jiwasa no necesita significar que el “yo” desaparece.
Puede significar que apareció una nueva escala de observación:
yo
↔ tú
→ nosotros.
Sincronía, coordinación y Jiwasa no son lo mismo
Necesitamos separar tres ideas.
SINCRONÍA
Algunas variables comienzan a cambiar juntas.
COORDINACIÓN
Mi conducta comienza a depender de la tuya, y la tuya de la mía.
JIWASA
BrainLatam pregunta si podemos investigar situaciones en las que aquello que hacemos comienza a ser representado y construido como algo que realmente nos incluye a ambos.
Esta diferencia nos protege.
Una multitud puede marchar sincronizada bajo coerción.
Millones de personas pueden ver el mismo video.
Dos cerebros pueden responder de manera semejante al mismo estímulo.
Eso no significa automáticamente:
reciprocidad;
cooperación;
agencia compartida.
Incluso un juego de Jenga puede mostrar la diferencia
En 2026, investigadores en Chile registraron a pares de amigos latinoamericanos con EEG móvil mientras realizaban juntos una tarea de Jenga.
Encontraron un aumento de sincronización en algunas frecuencias durante la cooperación, pero controles con “díadas artificiales” mostraron que parte del efecto podía estar relacionada con la propia tarea compartida y no necesariamente con la relación específica entre esos participantes.
Otros componentes mostraron mayor especificidad para la pareja.
Este resultado es muy importante para nuestra propuesta.
Nos impide romantizar la sincronización.
Hacer lo mismo no significa necesariamente hacer algo juntos.
¿Y durante una conversación?
En 2026, Marcos Domínguez-Arriola y colaboradores registraron EEG simultáneamente durante conversaciones libres entre personas que no se conocían.
Una mayor calidad percibida de la interacción estuvo asociada con determinados patrones de coordinación inter-cerebral, mientras que impresiones mutuas más positivas también se relacionaron con convergencia en características del habla.
Tal vez todos hayamos sentido algo parecido.
Existen conversaciones en las que solamente intercambiamos frases.
Y existen otras en las que, después de algunos minutos, algo comienza a ocurrir entre nosotros.
Aparece una idea.
Ninguno de los dos la trajo preparada.
Surgió mientras conversábamos.
El “nosotros” no necesita terminar en los humanos
Aquí Ailton Krenak puede ampliar nuestra ventana.
En Futuro ancestral (2022), Krenak cuestiona la separación radical entre humanidad, ríos, territorio y aquello que solemos llamar naturaleza.
En su reflexión, el futuro no puede separarse de las relaciones que sostienen la vida.
Esto permite a BrainLatam ampliar la espiral:
yo
→ tú
→ Jiwasa
→ comunidad
→ territorio
→ Bioma.
No como conclusión neurocientífica.
Como pregunta.
Si caballo y jinete nos ayudan a percibir coordinación entre especies, quizá también debamos preguntar:
¿Hasta dónde debería extenderse el “nosotros” cuando nuestras decisiones dependen del agua, los bosques, los animales, el clima y el territorio?
Ciencia, Política y Religión cuando aparece el “nosotros”
Ahora podemos traer de nuevo nuestras tres operaciones.
Religión → Expectar / Trascender
A solas puedo preguntar:
¿Qué futuro quiero para mí?
En Jiwasa:
¿Qué futuro podemos imaginar para nosotros?
Política → Juzgar / Elegir
A solas:
¿Qué alternativa me beneficia más?
En Jiwasa:
¿Qué decisión mejora nuestra condición sin borrar ninguno de los Cuerpos-Territorios involucrados?
Ciencia → Hacer
A solas:
¿Qué puedo hacer?
En Jiwasa:
¿Qué podemos hacer solamente porque coordinamos nuestras diferencias?
La palabra “nosotros” ha cambiado las tres preguntas.
¿De dos cerebros a una Constitución?
Ahora podemos subir otra escala.
Dos Cuerpos-Territorios necesitan coordinar una tarea.
Si permanecen juntos, pueden aparecer expectativas.
Después patrones.
Después reglas:
cuando tú haces esto, yo hago aquello.
En grupos mayores necesitamos coordinar:
quién hace qué;
cuándo;
cómo;
quién decide;
cómo corregimos conflictos.
Y, en escalas todavía mayores, aparecen instituciones.
No podemos decir:
sincronización cerebral → Constitución.
Ese salto sería falso.
Pero podemos investigar cada transición:
Cuerpos-Territorios
→ coordinación
→ cooperación
→ expectativas compartidas
→ reglas
→ instituciones.
En cada paso preguntamos:
¿qué apareció aquí que no existía en la escala anterior?
Una Constitución puede parecer muy distante de dos cerebros cooperando.
Pero existe una pregunta común en ambos extremos:
¿Qué reglas permiten que distintos Cuerpos-Territorios continúen coordinando sus vidas sin que uno tenga que desaparecer dentro del otro?
¿Dónde termina un cerebro?
Tal vez el título nos haya engañado.
Anatómicamente, el cerebro termina dentro del organismo.
Pero quizá esa no sea la pregunta más interesante.
Podemos reformularla:
¿Dónde deja de ser suficiente una explicación basada solamente en un cerebro?
Cuando una acción solo existe porque tú respondes a mí mientras yo respondo a ti, quizá observar solamente a uno de nosotros ya no sea suficiente.
El “nosotros” no necesita convertirse en una entidad mística.
No necesita tener un cerebro.
Puede ser algo más sencillo:
una relación que abre posibilidades de acción que ninguno de sus participantes poseía por separado.
El caballo sigue siendo caballo.
El jinete sigue siendo jinete.
Tú sigues siendo tú.
Yo sigo siendo yo.
Y quizá Jiwasa comience exactamente allí:
cuando nuestras diferencias continúan existiendo, pero aparece algo que solo podemos hacer porque estamos juntos.
Pregunta BrainLatam
Si existen posibilidades que solo aparecen cuando coordinamos nuestras diferencias, ¿podemos construir una Ciencia, una Política y una forma de imaginar el futuro que sepan preguntar no solamente “¿qué puedo hacer?”, sino también “¿qué podemos hacer juntos sin que ninguno de nosotros tenga que desaparecer?”
Referencias latinoamericanas y ventanas conceptuales
Leiva-Cisterna, I.; Barraza, P.; Rodríguez, E.; Dumas, G. (2025). Sensory multi-brain stimulation enhances dyadic cooperative behavior. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 20(1), nsaf104. Trabajo realizado principalmente en centros de investigación chilenos utilizando estimulación sensorial multi-cerebro, EEG y una tarea cooperativa para investigar causalmente la sincronización inter-cerebral y la coordinación.
Nogueira-Islas, P. A.; Olguín-Rodríguez, P. V.; Tlahuext-Aca, H.; Müller, M. F. (2025). Uniform hyperscanning paradigm to study cooperation and competition. MethodsX, 14, 103139. Investigadores vinculados a la UNAM e instituciones mexicanas proponen controles para distinguir interacción genuina de sincronización causada por estímulos comunes.
Bermejo-Paredes, S.; Maquera-Maquera, Y. A. (2025). Lenguaje, comprensión del ser y transformación del sistema sexo-género en indígenas aimara del sur peruano. Investigación peruana que discute estructuras relacionales de la lengua aimara y Jiwasa como forma inclusiva de “nosotros”.
Valenzuela, L.; Pérez-Arenas, X.; Medel, V.; Soto, V. et al. (2026). Aperiodic activity shapes inter-brain synchrony during cooperative puzzle solving. NeuroImage, 338, 122116. EEG móvil en pares de amigos latinoamericanos durante cooperación, distinguiendo efectos relacionados con la tarea de aquellos específicos de la relación entre participantes.
Domínguez-Arriola, M. E.; Lam, P. C. H.; Pérez, A.; Pell, M. D. (2026). Interpersonal neural coordination tracks interaction quality during naturalistic conversation. NeuroImage, 338, 122090. EEG hyperscanning durante conversaciones naturales y relación entre coordinación neural, calidad de la interacción y convergencia del habla.
Krenak, A. (2022). Futuro ancestral. Companhia das Letras. Ventana intelectual indígena brasileña para ampliar el “nosotros” hacia el territorio, los ríos y las condiciones que sostienen la continuidad de la vida.
BrainLatam (2026). Onde termina uma mente durante uma conversa? Desarrolla el conjunto caballo-jinete como forma de pensar percepción recíproca, coordinación, diferencia, Jiwasa y agencia compartida.