Jackson Cionek
148 Views

Antes de las palabras, existe el cuerpo

Antes de las palabras, existe el cuerpo

No necesitas explicar todo lo que sientes para estar bien.

Vivimos en un mundo que exige explicaciones todo el tiempo.
“¿Por qué estás así?”
“¿Qué estás sintiendo?”
“Ponlo en palabras.”

Desde muy temprano aprendemos que, si algo no puede explicarse, entonces no está resuelto.
Pero el cuerpo no funciona de esa manera.

Antes de cualquier palabra, existe una sensación.
Antes de cualquier narrativa, existe un estado corporal.
Y antes de cualquier explicación, la vida ya está ocurriendo.

Tal vez gran parte del sufrimiento actual no provenga de lo que sentimos,
sino del intento constante de explicar lo que sentimos.


Emoción breve × sentimiento estable

Una de las mayores confusiones es tratar emoción y sentimiento como si fueran lo mismo.
No lo son.

  • Las emociones son rápidas, breves e intensas.
    Aparecen, cumplen una función y deberían irse.

  • Los sentimientos son más estables, duraderos y silenciosos.
    Reflejan cómo el cuerpo está regulado a lo largo del tiempo.

Cuando una emoción breve no encuentra espacio para disiparse, se cristaliza.
Y cuando eso ocurre, el cuerpo entra en tensión.

El problema no es sentir rabia, miedo, tristeza o excitación.
El problema es convertir cada emoción en una identidad.

“Soy ansioso.”
“Yo soy así.”
“Ese es mi carácter.”

En ese momento, la palabra deja de expresar al cuerpo
y comienza a gobernarlo.


Iam: cuando el sentir se vuelve una narrativa fija

El avatar Iam representa los estados afectivos, los vínculos y los sentimientos que moldean nuestras decisiones.

Iam nos ayuda a percibir algo fundamental:
sentir es natural; definirse por lo que se siente es lo que genera sufrimiento.

Cuando nombramos en exceso las emociones, empezamos a observarnos como personajes.
Vivimos menos en el cuerpo y más en la historia que contamos sobre él.

Esto crea un ciclo peligroso:

  • siento algo

  • lo explico demasiado

  • me identifico con la explicación

  • empiezo a sentir solo lo que la explicación permite

Poco a poco, el cuerpo pierde espacio.
La narrativa toma el control.


Adolescencia: la trampa de “sentir mal”

Durante la adolescencia, esta confusión se intensifica.

El cuerpo cambia rápidamente.
El cerebro aún se está organizando.
Las emociones aparecen con fuerza.

Y, al mismo tiempo, surge una enorme presión por:

  • entenderse

  • definirse

  • explicarse

Muchos adolescentes no sufren porque sienten demasiado.
Sufren porque creen que están sintiendo de manera incorrecta.

Sentir se convierte en un problema a corregir.
En lugar de escuchar al cuerpo, se intenta ajustarlo a un patrón emocional aceptable.

El resultado es un cuerpo en alerta permanente, intentando encajar.


El exceso de etiquetas genera sufrimiento

Las etiquetas pueden ayudar a comunicar experiencias.
Pero cuando se usan en exceso, reducen la vida.

Una etiqueta nunca describe al cuerpo entero.
Captura solo un fragmento.

Cuando la etiqueta se vuelve identidad:

  • el cuerpo se contrae

  • la percepción se estrecha

  • la curiosidad disminuye

La persona deja de preguntarse “¿qué está pasando en mí ahora?”
y comienza a repetir “yo soy así”.

Eso no trae claridad.
Trae rigidez.


Yagé: percibir sin quedar atrapado en lo percibido

Aquí entra el avatar Yagé, que representa la metacognición aplicada:
la capacidad de percibir la propia percepción.

Yagé no exige un análisis profundo.
Pide algo más simple:

percibir sin juzgar.

Esto cambia todo.

Cuando percibes un estado corporal sin intentar explicarlo, se reorganiza más rápido.
Cuando observas una emoción sin ponerle nombre inmediato, cumple su función y se va.

Yagé ayuda a salir de dos extremos:

  • negar lo que se siente

  • ahogarse en lo que se siente

El camino del medio es la presencia.


El cuerpo no necesita explicación para regularse

Un error común es creer que solo estaremos bien después de entenderlo todo.

Pero el cuerpo no espera comprensión.
Responde a:

  • ritmo

  • respiración

  • postura

  • ambiente

  • seguridad

La mente aprende después.

Cuando intentamos resolver todo con palabras, ignoramos algo básico:
el cuerpo se regula a través de la experiencia, no del argumento.


Metacognición simple: percibir sin juzgar

La metacognición no es pensar más.
Es pensar mejor — o, a veces, no pensar.

Un ejercicio sencillo:

  • sentir el cuerpo

  • notar la respiración

  • percibir la emoción

  • no ponerle nombre durante unos segundos

Esto no es meditación formal.
Es una pausa biológica.

En ese espacio sin etiquetas, el cuerpo vuelve a comunicarse consigo mismo.


Un camino simple hacia el ahora

Sin técnicas complejas. Sin autoanálisis infinito.

Algunas preguntas silenciosas:

  • ¿Dónde aparece esto en mi cuerpo?

  • ¿Está cambiando o está fijo?

  • ¿Necesita explicación o necesita tiempo?

Pequeñas acciones:

  • reducir estímulos cuando la emoción sube

  • mover el cuerpo en lugar de explicar

  • respirar antes de responder

  • aceptar que no todo necesita convertirse en palabras

Esto no borra los sentimientos.
Los organiza.


El punto central

Las palabras son herramientas poderosas.
Pero no son el origen de la vida.

Cuando la palabra gobierna al cuerpo, el cuerpo sufre.
Cuando la palabra expresa al cuerpo, la vida fluye.

No necesitas explicar todo lo que sientes para estar bien.
A veces, basta con sentir y dejar pasar.

O, en una frase para recordar:

Antes de las palabras, existe el cuerpo.

Y cuando el cuerpo es escuchado,
la mente finalmente encuentra descanso.




Referencias científicas (post-2020)

  1. Balconi, M., Angioletti, L., et al. (2024).
    Inter-brain entrainment (IBE) during interoception: A multimodal EEG–fNIRS coherence-based hyperscanning approach.
    Neuroscience & Biobehavioral Reviews.
    — Demuestra cómo la atención interoceptiva (p. ej., foco en la respiración) modula la coherencia neural entre individuos usando EEG y fNIRS, conectando regulación corporal, emoción y sincronía social.

  2. Chen, X., Liu, Y., & Zhang, D. (2024).
    EEG–fNIRS-based emotion recognition using graph convolution and capsule attention network.
    Brain Sciences.
    — Muestra que EEG + fNIRS capturan estados emocionales de forma objetiva, reforzando que los procesos afectivos no dependen solo del relato verbal.

  3. Zelič, K., et al. (2025).
    Emotion regulation: The role of hypnotizability and interoception.
    Neuroscience & Biobehavioral Reviews.
    — Evidencia que diferencias en interocepción se asocian a estrategias de regulación emocional, apoyando la distinción entre emoción breve y sentimiento estable.

  4. Rusínova, M., et al. (2025, preprint).
    Interoceptive training enhances emotional awareness and body image perception.
    — Indica que el entrenamiento interoceptivo mejora conciencia emocional y bienestar psicológico, sin depender de re-narrativización constante.

  5. Lopez-Martín, D., et al. (2025).
    Interoceptive rhythms and perceptual experience.
    NeuroImage.
    — Revisión que muestra cómo ritmos interoceptivos (cardíacos, respiratorios, gástricos) modulan percepción y cognición, reforzando que la regulación precede a la palabra.





#eegmicrostates #neurogliainteractions #eegmicrostates #eegnirsapplications #physiologyandbehavior #neurophilosophy #translationalneuroscience #bienestarwellnessbemestar #neuropolitics #sentienceconsciousness #metacognitionmindsetpremeditation #culturalneuroscience #agingmaturityinnocence #affectivecomputing #languageprocessing #humanking #fruición #wellbeing #neurophilosophy #neurorights #neuropolitics #neuroeconomics #neuromarketing #translationalneuroscience #religare #physiologyandbehavior #skill-implicit-learning #semiotics #encodingofwords #metacognitionmindsetpremeditation #affectivecomputing #meaning #semioticsofaction #mineraçãodedados #soberanianational #mercenáriosdamonetização
Author image

Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States